
Forumlibertas,30/09/07
Sin pertenecer a la estructura de la Iglesia en muchos lugares del mundo se ha cuidado la figura del monaguillo. Muchos niños, como señala mons. Rafael Palmero en su presentación, no sólo han cultivado así su amor a Jesús Eucaristía sino que también han descubierto allí que Dios los llamaba al sacerdocio. Sin duda se trata de una bella manera de cuidar la vida espiritual y también de descubrir que en la Iglesia se dan diversidad de funciones que sirven a un solo fin.
Después de unos años de cierto descuido liturgia vuelven a verse, en muchas celebraciones, niños que ayudan a un mayor realce de la liturgia. Como pequeños ministros ayudan a que el sacerdote pueda realizar mejor el sacrificio del altar y contribuyen a dignificar la misa.
Muchos párrocos han dedicado tiempo a la formación de sus monaguillos. Y muchos sacerdotes explican como el inicio de su vocación coincide con aquella época en que aprendían a utilizar el incensario o los nombres de los ornamentos litúrgicos. Para ayudar a esta tarea aparece este manual, bellamente ilustrado y pulcramente editado, en el que no sólo se trata del “trabajo” del monaguillo en la iglesia sino que se le orienta en toda su vida como verdadero amigo del Señor.
En un apéndice se recogen unas palabras del Papa Benedicto XVI en un encuentro con monaguillos. Allí les dijo: “Queridos monaguillos, en realidad vosotros ya sois apóstoles de Jesús. Cuando participáis en la liturgia realizando vuestro servicio al altar, dais a todos un testimonio. Vuestra actitud de recogimiento, vuestra devoción, que brota del corazón y se expresa en los gestos, en el canto, en las respuestas: si lo hacéis como se debe, y no distraídamente, de cualquier modo, entonces vuestro testimonio llega a los hombres”.
Estas palabras del Papa indican la oportunidad de este manual, elaborado por los alumnos del seminario de Alicante.
El libro del monaguillo
Diócesis de Orihuela-Alicante
Ed. Scire
Barcelona 2007
127 páginas