
Forumlibertas, 02/10/07
En cada época de la historia Dios interviene de la manera más adecuada. A Messori, esperemos que viva largo tiempo y siga dando frutos de es este calibre, le toca un poco lo mismo que a Chesterton: defender la fe sin ser teólogo ni clérigo. Y hacerlo de la manera que mejor entra en nuestra época que es con la agilidad del estilo periodístico, el recurso a la anécdota y la afirmación sin tapujo que permite a la convicción avergonzar al contendiente antes de que se atreva a plantar cara.
Parte de la descreencia de nuestro siglo se debe a la dificultad para hablar claro. Lo molesto no es que se digan herejías, sino que estas se difundan disfrazadas tras el lenguaje extremadamente correcto, siempre en el límite del equilibrio y en la constante contorsión del funámbulo. El dogma católico se ha comparado a una bella catedral, en la que la totalidad resplandece con una armonía donde cada una de sus afirmaciones se integra con perfección y gana favoreciendo a su vez al conjunto. Algunas predicaciones modernas lo han transformado en un laberinto inextricable al que sólo cabe acercarse para perderse o caminar sin rumbo en el juego de las incertezas y las dudas.
Este nuevo libro de Messori, insigne apologeta y paladín sin rubor de la ortodoxia, completa como en un díptico otro suyo: Hipótesis sobre Jesús. Aquí trata de su madre y lo hace con fervor, conocimiento y atención al lector de nuestros días que, de entrada, está contaminado por el prejuicio y el racionalismo.
En cincuenta capítulos, hilvanados por la escritura precisa y amena se explica todo lo que la Iglesia cree sobre María. Pero, lejos de exponerse deforma abstracta, que es una manera de alejar a la que siempre está cerca de nosotros, se parte de la experiencia histórica, se atiende a las apariciones de la Virgen, al testimonio de autores recientes y las curiosas coincidencias históricas que han acompañado su devoción.
Por influencia del Norte, en el fondo resentido porque la Virgen no era una valquiria nacida a orillas del Rin, el católico quedó acomplejado. ¿Quitaba algo a Dios el amor a su Madre? ¿No sería una terrible blasfemia prestar tanta atención a una criatura? Basta leer sólo unas páginas de este documentado libro para darse cuenta de que esas objeciones son, hablando en plata, mamarrachadas.
La diferencia entre el libro de Messori y una enciclopedia mariana es que aquí, sin faltar nada de lo sustancial está aderezado todo de tal manera que la misma escritura se convierte en argumento. Las citas, los episodios, las referencias a los santos y a los autores contemporáneos son traídos con tal precisión en el discurso, que se nos dibuja esplendorosa y actual la más bella de las mujeres, la que Dios más quiere y más hemos de venerar nosotros.
El libro es un cofre del que, como dicen los evangelios, se va sacando lo viejo y lo nuevo. Un consuelo para los sencillos y un jarrón de agua fría para los pedantes que en su conducir temerario por los campos de la mariología provocan demasiados accidentes de los que no se saben responsables.
HIPÓTESIS SOBRE MARÍA
Vittorio Messori
Libros Libres
458 páginas