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Felisa Castellanos.
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Marta Oses
¿Cuáles es la principal misión de Prodean?
Un objetivo prioritario para la fundación es la promoción y la formación del voluntariado, de tal manera que los proyectos sociales no se podrían llevar a cabo si no fuera por los voluntarios. Desde Prodean ofertamos distintas actividades de voluntariado para que cada persona trabaje donde más le guste.
¿Cuántos voluntarios tienen y cuál es su perfil?
Ya tenemos más de 300. La mayoría son estudiantes, casi el 80%. Tenemos un convenio con la Universidad de Sevilla que consiste en la organización de un curso de libre configuración de 45 horas —15 teóricas y 30 prácticas— en un proyecto de voluntariado. Prodean les proporciona la formación; general, para cualquier voluntario; y específica, en función del proyecto que vayan a hacer. Lo que pretendemos es capacitar a los voluntarios para que ejecuten bien su trabajo.
¿Qué cree que aportan los jóvenes a la sociedad?
Todo. Para Prodean, los jóvenes son un objetivo prioritario, porque la fundación ve en ellos el futuro de la sociedad. Apostamos por una juventud solidaria. Estoy convencida de que un joven, en la medida en que se implica en algo social, está complementando su formación y el día de mañana va a ser mejor profesional y mejor persona.
¿Qué otras metas se ha marcado Prodean en este ámbito?
Queremos llegar al voluntariado de adultos. Hay una población, la jubilada, que está compuesta por gente que quiere sentirse útil y que tiene tiempo y ganas de ocupar ese tiempo en cosas que merezcan la pena. Cada vez vienen más personas mayores a ayudar, y lo que pretendemos es ampliar en los próximos meses el voluntariado de adultos.
Ha viajado recientemente a Perú. ¿Cuál ha sido la razón de su visita?
Primero, conocer los proyectos que la fundación está ejecutando allí gracias a las subvenciones de organismos andaluces; segundo, analizar las posibilidades de seguir ayudando en Perú y estudiar sobre el terreno la viabilidad de los proyectos para los que nos habían solicitado más ayuda, y tercero, considerar la organización de un campo de trabajo en verano para profesionales.
¿Cuál ha sido el resultado?
El primero de los objetivos, y quizá el más importante, ha sido muy satisfactorio. Ver el efecto de los proyectos ha sido impresionante. La gente te recibe diciéndote que si no fuera por nosotros, ellos no podrían haber hecho eso.
¿Qué impresión se ha traído consigo de aquel país?
Hemos visto muchísima miseria, nunca te imaginas que pueda haber tanta y, en cambio, la gente está contenta, no se quejan… Si algo tenemos claro, es que debemos intentar obtener todos los recursos que podamos para ayudarles, porque con muy poco —poco para nosotros—, ellos hacen mucho.
¿Cunde la ayuda que le proporciona Prodean?
Muchísimo. La verdad es que nosotros no vamos a resolver la pobreza de Perú, ni nosotros ni nadie, pero sí podemos promover su desarrollo desde sus propias riquezas, desde sus propios recursos, desde lo que tienen. En Prodean no tenemos la posibilidad de cambiar Perú pero, en pequeña escala, podemos contribuir a que personas y familias completas mejoren a corto y medio plazo su calidad de vida. Eso es lo más gratificante: ver que de lo que tú consigues, hay unos resultados y unos beneficios de los que muchas familias están agradecidas.
¿Cree que somos lo suficientemente generosos?
Creo que no, pero porque no somos conscientes de las necesidades que hay, o porque no queremos pensar ni ver... Una de las intenciones que nos hemos traído de Perú ha sido la de conseguir dinero para reconstruir las viviendas derruidas por el terremoto. Eso lo dices desde aquí, luego ves allí cientos de familias viviendo en una tienda de plástico durante meses, y te enteras que construir una casa allí cuesta sólo 3.000 euros… Si fuésemos conscientes, construiríamos las casas de muchas familias. Para eso está esta fundación: para despertar inquietudes y canalizar la ayuda.
¿Qué le impulsa a uno a dedicarse profesionalmente al servicio a los demás?
La convicción de que puedes contribuir a mejorar a las personas, a cada una, y así a la sociedad en general. Siempre se dice que cuando alguien hace algo por otra persona, quien sale ganando es la que lo ha hecho. Sin duda, el primer beneficiario es el voluntario y también quien trabaja en una fundación.