Madrid, 12/02/08 (Gaceta) España no es el único país donde se debate sobre el aborto. En Italia, los directores de las clínicas de ginecología de cuatro universidades romanas (Tor Vergata, La Sapienza, Cattolica y Campus Biomedico), reunidos en la Isla Tiberina, emitieron el sábado un documento en el que pedían que se garantice el derecho a la asistencia médica a los bebés que nacen vivos tras un aborto, ya que "un neonato viable debe ser tratado como cualquier persona en peligro". Emitido en vísperas de la Jornada por la Vida que se celebró el domingo, el documento fue elogiado por el arzobispo Elio Sgreccia, presidente de la Academia Pontificia por la Vida. Aunque sin referirse directamente al documento, en su mensaje para la Jornada por la Vida, el Papa animó a "acoger la vida humana como don que se ha de respetar".
Desde fines de 2007, tras el éxito en la ONU de la moratoria sobre la pena de muerte que impulsó Italia, intelectuales italianos impulsan una moratoria sobre el aborto. Algunas de sus iniciativas y documentos pueden seguirse en el blog hermano embrión (fratelloembrione.it).
En el Reino Unido, tras 40 años del aborto, se promovió en 2007 una campaña de mentalización llamada Vivo y Pataleando (aliveandkickingcampaign.org), que también denunciaba que se deje morir a bebés que han sobrevivido al aborto. Según la encuesta oficial Cemach, en 2005 nacieron vivos en el Reino Unido al menos 66 niños abortados, pero se les dejó morir. La estadística no hablaba de niños a los que se hubiera salvado, pero según la revista British Journal of Obstetrics and Gynaecology, en 18 de las 20 maternidades de la provincia inglesa de West Midlands, se habían producido nacimientos de bebés vivos tras abortos.
La campaña Vivo y pataleando resaltó no el mero hecho de que entre seis y siete millones de británicos han muerto por aborto en los últimos 40 años, sino sobre todo los datos que apuntan a que los británicos quieren que se haga algo para disminuir los abortos: nueve de cada 10 parlamentarios pide el cumplimiento estricto de la ley y el 68% de la población quiere que se reduzca el plazo de 13 semanas en el que se puede abortar sin causas concretas.
En Italia, donde hace 30 años que se introdujo el aborto con la ley 194, la campaña de la moratoria promovida por el diario Il Foglio y el documento que pide que se reanime a los abortados vivos "incluso contra la voluntad de la madre", reflejan una sensibilidad semejante. Según Antonio Socci (El genocidio censurado, Ediciones Cristiandad, 2008), dos de cada tres italianas rechazan el aborto por simple decisión de la mujer, y el aumento de la valoración negativa de este fenómeno es condición y explica la reducción del número de abortos allí registrada.