Madrid, 29/02/08 (Gaceta) - Todos coinciden. La clave del éxito en un sistema educativo se basa en la selección y formación del profesorado. Lo ha confirmado un año más Finlandia, que con una excelente plantilla de docentes motivados con la innovación pedagógica, ha vuelto a situarse en el puesto número uno del ránking educativo más importante del ámbito internacional, el informe Pisa.
De ahí que un país como Estados Unidos, donde la escuela debe lidiar cada día con problemas sociales tan variados como el número de alumnos que llegan a sus aulas, dedique grandes esfuerzos a la atracción y retención de los mejores docentes. Por eso desde el Gobierno se han propuesto ofrecer incentivos a este colectivo en función de los buenos resultados de sus alumnos en lugar de atender sólo al título y a los años de experiencia.
Un artículo publicado por Time, How to make great teachers, señala cómo en todo el país, cientos de distritos están experimentando nuevas técnicas para atraer a los mejores profesores, empezando por mejorar su retribución. “Tradicionalmente, los salarios de los profesores de colegios públicos son pagados por el título y por años trabajados”, señala el artículo. “Hay maestros que trabajan en colegios situados en suburbios que merecen incentivos que compensen sus dificultades”. Por otra parte, visto el abandono de muchos profesores que dejan institutos conflictivos, hay distintos estados que han empezado a ofrecer un plus a los docentes con alumnos que obtienen malos resultados con el fin de motivarles para que utilicen nuevos métodos de aprendizaje.
El sistema de pago según los méritos fue desestimado por Hillary Clinton en la campaña presidencial. Barack Obama, por el contrario, dijo que “los docentes deberían recibir un pago meritorio basado en su desempeño”.
La nueva propuesta plantea una duda lógica: ¿se puede medir la calidad del trabajo de un profesor? Al parecer sí, fijándose en un único factor: los resultados de la clase. También miden la excelencia del profesorado por el dominio de la materia que imparten, un problema acentuado en este país, donde el 68% de los profesores de Física no conoce a fondo su asignatura.
En EEUU se considera que a los dos años de profesión, los docentes consiguen llevar una clase en un nivel básico. Tardan seis o siete años en dominarla y en impartir con excelencia su materia. “Un gran número de profesores se retira antes de ser un buen profesional. Muchos de ellos abandonan a los tres años de su trabajo”, dice el artículo.
La retribución económica es un buen incentivo pero no lo es todo. Explica el caso de Ben Van Dyk, de 25 años. Con ilusión, un buen sueldo y el mejor expediente de su clase, empezó a trabajar a los 23 años en un colegio pobre de Filadelfia. Duró sólo seis meses. No aguantó las palizas diarias entre sus alumnos, las amenazas y la falta de apoyo de los directivos. Ahora trabaja en un colegio privado donde tiene un sueldo menor pero puede dedicar sus esfuerzos al dominio de su materia y tiene menos problemas de disciplina. El caso confirma la regla general que afirma que los mejores profesores son los que primero abandonan.