Forum Libertas, 06/02/08
El pasado 26 de febrero cuatro mujeres fueron asesinadas en menos de 24 horas por su pareja en diferentes puntos de España. Fue la jornada más sangrienta por violencia doméstica que se conoce hasta ahora y el colofón a un trágico mes de febrero en el que nueve mujeres perdieron la vida a manos de su pareja.
Ante las estadísticas que mes a mes constatan la ineficacia de la Ley Integral contra la Violencia de Género, que el Ejecutivo de Zapatero puso en marcha en diciembre de 2004, cada vez son más los expertos que se preguntan cómo acabar con esta lacra. Desde esa fecha, ya son 224 las víctimas mortales por esta causa.
La respuesta no es fácil y, en ese sentido, dábamos algunas pistas en una anterior información publicada el 29 de febrero. La judicialización de los conflictos y la marginación que la ley hace de la conciliación y de la figura del mediador están en el eje del debate.
Policía: “No están protegidas”
Además, desde la misma Confederación Española de Policía (CEP) se denuncia la existencia de provincias donde un sólo policía prejubilado o en segunda actividad está destinado a proteger a alrededor de cien mujeres maltratadas, mientras que la ley establece que este número no puede superar la decena.
Y surge una nueva pregunta: ¿Cómo se puede proteger a 100 mujeres que se sienten amenazadas con un solo agente de policía?
En Madrid, ciudad donde fue asesinada una de las cuatro mujeres muertas en un mismo día a finales de febrero, la CEP estima que cada agente tiene bajo su protección 275 maltratadas, con 1.100 casos asignados a cuatro funcionarios.
Valladolid, otra de las ciudades donde una chica murió a manos de su pareja en ese día trágico, el ratio es de 41 mujeres con órdenes de alejamiento por funcionario.
El sindicato policial también aportó datos referidos a otras provincias españolas. Así, la CEP advirtió que en Zaragoza trabajan 19 policías prejubilados o en segunda actividad para dar apoyo a 2.000 maltratadas lo que supone un agente por cada 105 mujeres, en Murcia y Toledo el ratio es de un agente para cada 50 mujeres, mientras que en Las Palmas de Gran Canaria el número mujeres asignadas a cada policía supera el centenar.
“Podemos asegurar a ciencia cierta que las mujeres maltratadas no están protegidas por parte de la Policía por la escasez abrumadora de funcionarios”, aseguró la CEP, que exigió al Gobierno “que no de datos falsos” a la opinión pública y establezca una asignación máxima de diez mujeres por funcionario, tal y como marca la legislación.
Gobierno: “Lo que cuenta es el número de medios”
Por su parte, el Gobierno parece ignorar la realidad que denuncia la propia Policía y ‘echa balones fuera’ hasta el extremo de asegurar que “la eficacia (de la ley) no se puede medir por el número de víctimas sino por el número de medios que se han puesto en marcha”.
Son palabras de la delegada del Gobierno contra la violencia sobre la mujer, Encarnación Orozco, quien añade cuáles son esos medios: “nuevos juzgados especiales, unidades policiales especializadas, el teléfono 016... Ya hemos puesto en marcha el 70% de las 175 medidas para combatir esta violencia”.
Sin embargo, todos esos medios no han conseguido otra cosa que colapsar las comisarías y los juzgados con denuncias, en muchos casos falsas y ligadas a un proceso de separación.
Las cifras son abrumadoras: desde que se puso en marcha la ley se han cometido 224 feminicidios; se han presentado más de 185.000 denuncias por maltrato; hay más de 207.000 procedimientos judiciales abiertos; más de 69.000 sentencias dictadas; 50.000 hombres condenados y 4.000 en prisión; y se han llegado a dictar 84.000 órdenes de protección.
La misma presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, Montserrat Comas, señaló el pasado 27 de febrero la necesidad de estudiar la efectividad de la Ley Integral.
“Hay que preguntarse si es efectiva”, manifestó tras la muerte de cuatro mujeres a manos de su pareja en tan sólo 24 horas.
Feminicidios de febrero
El pasado 4 de febrero un hombre de 41 años apuñaló a su pareja de 44 en la vivienda que ambos compartían en Guadalajara. Horas después, A.N.G. fallecía como consecuencia de las graves heridas producidas por F.J.R.F.
El agresor, que había sido denunciado por malos tratos, falleció posteriormente al saltar por una pasarela peatonal sobre la A-2 y ser atropellado por un camión.
Tres días después, una joven peruana de 19 años fallecía tras caer al suelo desde un quinto piso en la calle Atocha de Madrid. El novio de la chica, de 20 años, fue detenido por estos hechos después de que se localizaran rastros de sangre en el piso donde convivía con su pareja.
Veinticuatro horas más tarde, o sea, el día 8 de febrero, se producía un nuevo feminicidio en Cheste (Valencia). Un hombre de 46 años mató a golpes a su pareja, de 44, en la casa de campo donde convivían. Ambos tenían antecedentes penales.
El agresor fue detenido cuando intentaba enterrar el cadáver de su compañera para ocultar su delito.
El día 14, otro hombre de 52 años mató a puñaladas a su mujer de 46 en Arganda del Rey (Madrid). El matrimonio estaba en proceso de separación.
Ese mismo día también fallecía otra mujer víctima de la violencia machista. Un hombre de 49 años asesinó a puñaladas a la mujer con la que convivía y a sus dos hijos, para después acabar con su vida cortándose las venas y arrojándose desde la azotea de su vivienda.
El día 26 se producían las cuatro últimas víctimas mortales de febrero en menos de 24 horas. La primera, en Lavapiés (Madrid), moría a puñaladas con tan sólo 22 años a manos de su pareja, de 29. Ambos eran de nacionalidad boliviana.
Otra mujer, de 44 años, era asesinada el mismo día en Cullera (Valencia), después de que su marido de 49 le disparara en el pecho con un revólver en plena calle. El agresor tenía orden de alejamiento y contaba con antecedentes policiales.
El Puerto de Santa María (Cádiz) fue el escenario del tercer feminicidio de ese 26 de febrero. Un hombre de 56 años apuñaló a su ex mujer tras una discusión en la calle. La víctima tenía una orden de alejamiento hacia el agresor.
Por último, otro hombre mató a tiros a su ex mujer en Valladolid. Posteriormente se originó un incendio en la vivienda, donde el autor del homicidio podría haber perdido también la vida.