|
|
|
Antes de Goya: Cristo expirante. (Zurbarán)
|
Zaragoza. Las exposiciones universales desprenden una energía especial. Desde la mítica de París en 1889, con la explosión metálica de Eiffel, hasta la que en 1992 lanzó la Sevilla del siglo XXI, siempre han servido de revulsivo para las ciudades que las han organizado. Zaragoza siente ya esas vibraciones tan características, que suelen tener su mejor forma de expresión en la cultura. Las instituciones mañas aceleran para tomar las primeras posiciones. Ayer, Ibercaja abrió las puertas de un Museo Camón Aznar renovado para la ocasión y con una clara apuesta por un nombre ganador: Francisco de Goya.
Tras un año de trabajo y cinco millones de euros invertidos, el edificio del siglo XVI luce todo su esplendor con una muestra de 333 espléndidas obras. La gran baza de la colección Camón Aznar, las obras de Goya, languidecían “en un rincón”, reconoció el responsable de la dirección museística, Antonio Meléndez. Pero ahora son el centro.
El 'elemento Goya'
Goya vende. Y más en el contexto de un evento como una exposición universal. El Museo Ibercaja Camón Aznar ha sumado a su colección las obras del maestro aragonés del Patio de la Infanta. Ofrece 14 de sus pinturas. Aunque quizá lo más espectacular sea la colección completa de sus grabados.
Además, el ‘elemento Goya’ tiene una disposición estratégica, en la segunda planta, por encima de la dedicada a sus “antecedentes” —pintura y escultura de los siglos XVI al XVIII— y justo debajo de sus “consecuentes” autores de los siglos XIX y XX. Así arropadas, brillan obras como un magnífico Autorretrato, el tan socorrido por estas fechas Dos de mayo en Madrid, el Baile de Máscaras... Y, por supuesto, el alarde de grabados: está todo, desde los Caprichos a los Desastres de la Guerra, pasando por la Tauromaquia y los Disparates.
Entre los artistas anteriores a Goya, el museo puede presumir de obras como el San Jerónimo, de Metsys, un Cristo Crucificado de Zurbarán, el Arquímedes de Ribera... Y en la tercera planta, las “consecuencias” del aragonés aparecen más dispersas: desde sus seguidores Eugenio Lucas Villamil, a Fortuny, Sorolla, Renoir o incluso una muy significativa muestra de la Escuela de Vallecas, con Benjamín Palencia a la cabeza.
En definitiva, se considere la figura de Goya más o menos maleable, lo cierto es que Ibercaja sabe que tiene una buena baza en la dura partida de la Expo que se avecina. Por el discurso de ayer del presidente de la institución financiera se filtraban las claves de dicha partida: “Emprendimos la reforma con el propósito de contribuir a mejorar la oferta cultural de Zaragoza. El museo, tras 30 años de eficaz labor gracias al legado de don José Camón Aznar, necesitaba una nueva puesta en escena. Como bien saben ustedes, Ibercaja se volcó desde el primer momento para que la Expo Zaragoza 2008 sea un éxito, así que ésta era una ocasión de oro para reformar el Museo y ofrecer sus fondos en las mejores condiciones posibles, y ser después uno de los referentes culturales de Zaragoza.