Forum Libertas, 13/07/08 - Daniel Arasa enseña en la Facultad de Comunicación Institucional de la Universidad Pontifica de la Santa Cruz en Roma, un centro que se enfoca a la comunicación en instituciones de la Iglesia, con dando formación en relaciones públicas y "management" más que periodismo.
Arasa realizó un estudio para ver cómo y por qué se comunica la Iglesia a través de Internet. Decidió centrarse en las diócesis, por ser entidades bien definidas en la Iglesia y por su gran importancia. Ha explicado a ForumLibertas las conclusiones de su investigación de 4 años.
Mi objetivo no era averiguar qué hacer en Internet sino ver qué hay, porqué y cómo, quién lleva estas webs, como se gestionan...
Seleccioné las webs de las diócesis más grandes del mundo, las que tienen más católicos, y de forma que representasen los distintos continentes. Coincidió que todas eran en español, inglés, portugués o italiano. Me centré en estas 9: Milán (la mayor web y mayor diócesis), Madrid, Manila, Melbourne, México DF, Sao Paulo, Bogotá, Los Ángeles y Johannesburgo.
Las observé durante 4 años, de 2002 al 2006. Entrevisté en profundidad a sus responsables. Fui en persona a Madrid, Los Ángeles y Milán a hablar con ellos, y con el resto traté por teléfono y e-mail muchas veces. ¿Qué hacían, cómo? ¿Qué formación tenían los responsables? ¿Cuántos eran y con qué capacidades y métodos?
Hice otra cosa: más de 40 entrevistas a periodistas que cubren la información eclesial de estas diócesis. ¿Qué pensaban ellos de esas webs? Me interesaba porque los periodistas son un público principal de la comunicación institucional.
Hay que tener en cuenta que el sitio web diocesano es institucional. Está presentando la institución (diócesis) al público. No es una enciclopedia católica, no puede tenerlo todo.
En Internet hay muchas webs católicas y pueden tener una gran diversidad funcional: no toda la comunicación de Iglesia debe ser institucional. Hay en Internet webs devocionales, las hay matrimoniales, incluso de contactos… pero no es esa la finalidad de una web diocesana.
Son webs principalmente informativas. No veo contradiccion entre información y evangelización. Dar buena información sobre la Iglesia es una buena forma de servir a la Iglesia. Dar los horarios de las misas, por ejemplo, facilita la distribución de los sacramentos. Descubrí que los webmasters se preguntaban a menudo si debían dar más información, o más devociones, o más evangelización.
Pero un problema es que desde el principio no tenían muy claro a qué público iba dirigida la web. Yo les preguntaba: ¿para quién está pensadas la web diocesana? Los webmasters me decían: “para todo el mundo”. Pero entonces ¿por que escriben sólo en el idioma local y sin pensar en un lector no católico?
La realidad es que el público verdadero de las webs diocesanas son los católicos de la diócesis: su lenguaje y temas lo definen así. Son como Intranet abiertas. No digo que sea necesariamente negativo, pero es así.
Hay pequeños detalles en otra dirección. Melbourne y Los Ángeles tienen secciones de “cómo hacerse católico”. Pero son esfuerzos muy pequeños por abrirse al público no católico.
Otra carencia: no analizan el feed-back, no saben quién les visita, qué buscan los visitantes.
Todas estas webs se limitan a su propia lengua. Ninguna traduce al inglés, y eso molesta a los periodistas extranjeros que quieren consultar la web. Traducirlo todo cuesta mucho pero podrían plantearse traducir cosas básicas, como la biografía del obispo, porque mañana pueden darle un cargo mundial y ser de interés para la prensa internacional, católica o general.
Manila tiene la web en inglés, con muchos contenidos en idioma tagalo. Los Ángeles informa de las misas en diversos idiomas, pero los contenidos son solo en inglés.
Dicho esto, cada diócesis es un mundo; no es lo mismo un país donde los católicos son mayoría que uno donde son minoría. La forma de presentarse es distinta. También influyen mucho los recursos de las diócesis. En África había sitios webs diocesanos que visité que muchas veces ni siquiera estaban accesibles por problemas eléctricos del país, como en Congo o Nigeria.
En todas las webs que estudié se veía una gran centralidad del Papa, como figura personal. También era central el Vaticano. Siempre había links a Vatican.va, a documentos papales, a contenidos.
También pude comprobar que doctrinalmente estas webs diocesanas mostraban una gran unidad.
Obviamente, en todas ellas destaca la centralidad del obispo: todas ellas publican carta o homilía semanal; ninguna tenía blog de obispo en el periodo de mi estudio hace unos años.
Existe el mito de que las webs diocesanas las llevan voluntarios, un cura o una monja que les gusta Internet. La realidad es otra. Cada web está a cargo de al menos un par de profesionales pagados, a tiempo completo o al menos parcial.
Casi todas están hechas sobre todo por laicos. El webmaster es un laico o una laica, muy preparado técnicamente en informática y diseño, pero muy poco formado en temas de comunicación. Se dedican exclusivamente a la web, también al correo que recibe la web.
Los webmasters tienen control total: publican, quitan, contestan e-mails. Si tienen dudas o consultas de temas eclesiales, doctrinales, etc... preguntan al vicario general o al secretario del obispo. Por lo general el obispo está muy poco implicado en la web: ha apoyado la iniciativa en un inicio y luego da libertad cotidiana al equipo. Se preocupa sólo de que le publiquen su carta o artículo semanal.
La web de Milán es especial: tiene una revista on-line en la web diocesana con 12 laicos, que cada día introducen muchos contenidos, artículos, etc... Pero por lo general, una web diocesana tiene entre 2 y 4 personas, a menudo 1 cura con dos laicos.
Muchas de ellas, en vez de poner contenidos, remiten a los medios católicos (Zenit, Aciprensa, etc… intentan ser portales a los medios católicos…).
Hay cosas mejorables. En todas estas webs hay deseo de mejorar y de servir a la Iglesia, se esfuerzan por mejorar. Hay links que no funcionan, links o secciones repetidas, diseños incoherentes, lentitud en responder e-mails. Hay muy poco multimedia: de las 9 que analicé, sólo 2 tenían audio y ninguna video en esa época.
La web de Los Ángeles destacaba por ofrecer su material en mil y un formatos. Casi todo es descargable en PDAs, en portátiles, en muchos formatos (Excel, Word, PDF…)… piensan mucho en la movilidad de sus usuarios, un país que se pasa mucho tiempo en tren o avión.
La web de Madrid tiene mucha información actualizada de la Iglesia, usando las agencias externas, y la suya propia.
Milán destaca por sus miles de páginas de contenidos con buenos motores de búsqueda, sobre todo tipo de temas.
Melbourne destaca por su diseño sencillo, claro y eficaz.
Todos los periodistas en el mundo reconocen una mejora de la Iglesia respecto a los medios y sobre todo respecto a las webs, incluso mejora en actitud. Hace 10 años todo eran pestes, hoy admiten mejora. Pero dicen que las webs diocesanas no responden a sus necesidades.
Falla el timing: las webs diocesanas se actualizan poco o mal, incluso se redacta mal, y no conocen la técnica de dar “documentos embargados”, anticipados, incluso cosas tan sencillas como la homilía del domingo. No saben ponérselo fácil, cómodo, al periodista.
Hubo periodistas que me decían que las encuentran demasiado pías y /o aburridas, con información que no le interesa.
Otros decían que son demasiado técnicas: con lenguaje teológico que no se entiende... pero creo que esto se debe a la incultura religiosa del periodista medio; la solución no es criticarlos, sino superar esa carencia con lenguaje más adecuado, haciendo “interesante lo importante”. Un glosario de términos en la web es algo sencillo y práctico, que tiene por ejemplo la web de la diócesis de Tarragona.
En el futuro me gustaría investigar otras entidades, grupos, movimientos. La presencia de la Iglesia en Internet es rica y muy variada.