Mariano Richards es el número diez. Santiago Christello es el número diez. Mariano de las Carreras y Federico Scarramberg también son el número diez. Igual que Emilia Maciel, Kathleen Donelly y Magdalena Camerlinckx.
No se trata de una convención de habilidosos jugadores y jugadoras de fútbol, sino de una mucho más curiosa y divertida: todos ellos ocupan el décimo lugar dentro de la estructura familiar. Es decir, son el hijo y el hermano número diez, un privilegio que decidieron celebrar con una reunión en la que participaron 41 personas.
El singular encuentro se realizó ayer, en la casa de la familia De las Carreras, organizadora y mentora de esta celebración. "Hace unos meses tenía en brazos a una beba que era la número diez. Yo también lo soy y mi mujer, Luz Molina Pico, es la mayor de diez hermanas. Ahí caí en la cuenta de que éramos muchos los que crecimos y nos criamos dentro de una familia así", contó Mariano, décimo hijo y hermano, y padre de seis niñas y un varón, más uno que viene en camino. Hasta completar la decena, dice, no para.
En términos numéricos, las familias con diez o más hijos no son tan pocas, al menos en la Capital. Según la oficina de Estadística y Censos del gobierno porteño, a cargo de José Donati, hay 1964 mujeres con 10 o más hijos que viven en la ciudad.
Encuesta
Estos datos, que pertenecen a la Encuesta Anual de Hogares (EAH) 2006, muestran un incremento respecto del Censo de Población de 2001, que arrojó un total de 1635 porteñas con una decena o más de vástagos. Cabe aclarar que la encuesta no discrimina por nivel socioeconómico.
Pero a las 41 personas que se reunieron ayer poco importan las frías estadísticas. Todos los convocados coincidieron en que, a pesar de que a veces hay carencias y desventajas, el balance de compartir la vida con al menos 9 hermanos es más que positivo.
Emilia Maciel de Christello es la décima de doce hermanos. Y ella misma es madre de 10 hijos, por lo que tuvo la dicha de compartir la foto grupal con Santiago, su último vástago. Además, con 66 años, Emilia ostenta el privilegio de ser la mayor del grupo que se reunió ayer.
Su opuesto es Federico Scarramberg, el más pequeño, con poco menos de un año.
"Yo veía a mis padres y pensaba que no iba a seguir sus pasos, que iba a tener dos o tres hijos -recordó Emilia-. Pero tuve al primero, después al segundo y me fue gustando. Hoy agradezco haber tenido tantos hijos, es el mejor tesoro", afirmó, aunque reconoció que a veces se le complicaba: "He perdido más de una vez a alguno en el supermercado e, incluso, una se me escapó de casa cuando estaba en el sanatorio teniendo al octavo".
Ahora, solo
Ahora Santiago tiene la rara sensación de ser "hijo único": todos sus hermanos se fueron de la casa y quedó sólo él. "Por un lado me encanta porque tengo el cuarto y la casa para mí solo, pero extraño vivir con más gente", confesó Santiago.
Mariano Richards tiene 12 años, 9 hermanos mayores y 120 primos. Aunque es el más mimado de la casa por ser el más chico, se queja: "No tengo poder sobre nadie", dijo, y contó que lo usan para hacer los mandados. "Igual me gusta tener muchos hermanos", aclaró, por temor a las posibles represalias que pueda recibir de ellos cuando lean la nota. Mariano compartió la foto grupal con Paul Richards y Kathleen Donelly, sus tíos, que, como todos los convocados, también ocupan el décimo lugar en la estructura familiar.
Generosidad
Magdalena Camerlinckx es la décima pero no la última. Le siguen tres hermanos más. "No tuve el privilegio de ser la más chica, pero me encanta haber sido tantos." La diferencia de 26 años entre la hermana más grande y la más chica hace, por ejemplo, que las hijas de la mayor de las Camerlinckx sean más grandes que su tía.
Pero, curiosidades aparte, el ideólogo de la reunión quiso dejar una reflexión. "En un mundo en el que muchas veces triunfa el egoísmo, ser el número diez habla bien de los padres, de su generosidad".
De las Carreras concluye: "Si yo y todos los demás estamos acá, es porque tuvimos la suerte de tener padres generosos y eso, a veces y sobre todo en este contexto, no es nada fácil".
Por Laura Reina
De la Redacción de LA NACION