Utsutsu naki
tsumami-gokoro no
kochô kana
うつゝなきつまみごゝろの胡蝶哉
BUSON
Como si no fuera de este mundo,
cogida con todo el corazón,
la mariposa
En lo relativo a las interpretaciones posibles de un haiku, a veces, ni los japoneses se ponen de acuerdo. Y este desacuerdo no tiene la menor importancia. Si uno trata de preguntarles cuál de las diferentes interpretaciones dadas a un haiku es la verdadera, inequívocamente, contestarán: “¿La verdadera? ¡Todas!”.
Para ilustrar esto que decimos hemos traído a colación uno de los casos más complicados de la historia del haiku: Utsutsu naki de Buson.
Literalmente, este haiku dice: Utsutsu (“realidad”), naki (“no hay, no tiene”), tsumami (deriv. del verb. “coger con los dedos, pellizcar”), gokoro (kokoro: “corazón, alma”), no («palabra almohada» del haiku traducible por “eso de, el asunto de”), kochô (mariposa), kana (otra «palabra almohada»: es interjección).
Vamos a considerar algunas de las diferentes interpretaciones que ha tenido y tiene este haiku son las siguientes:
Buena parte de la crítica considera que Buson miró a la mariposa y deseó cogerla, pero que no lo hizo; Kyoshi, sin embargo, defendía que Buson realmente la tuvo en su mano. Hekigodô y Kusatao añaden que fue una desagradable sensación tactil, frente a otros muchos que creen que Buson sintió trascender su pura materialidad del placer que le produjo coger con todo cuidado a aquella indefensa criatura. Algunos piensan que lo vivió y otros que lo soñó. No nos es posible saber si “lo etéreo” (utsutsu naki) era la mariposa o el corazón de quien la veía (en la realidad o en el sueño) y quería atraparla. No puede saberse –desde el exclusivo punto de vista gramatical- si la acción de “prender” (tsumamu) está ejercida por los dedos o por el corazón, o incluso por algún otro sujeto elíptico como las patas de la mariposa (así lo sugiere Kakû, que afirma que era la mariposa la que tenía cogida la hoja en la que estaba posada).
Por esto mismo que existen diferentes interpretaciones se dan distintas traducciones:
• La versión por la que se inclina Miura Yuzuru es: “Mariposa en mi mano / como si fuera un espíritu / etérea, insustancial”
• Para Blyth la traducción más acertada sería: “Como si fuera en un sueño / deseé sostenerla en mis dedos / Una mariposa”
• Más tarde, el mismo Blyth sugería: “Me gustaría sostenerla / Parece etérea / ¡Esta mariposa!”
Aunque admite perfectamente otras traducciones más:
• “La mariposa / El corazón que se inclina a cogerla / no es de este mundo”
• “Una mariposa / que haga que el corazón quiera cogerla / como en un sueño”
• “Cogida con el corazón en la punta de los dedos / como si no fuera de este mundo / la mariposa”
Esta última ha sido la interpretación que hemos utilizado para nuestra traducción final, acortándola, pues aunque lo importante en una traducción es volcar sobre el idioma al que se traduce lo máximo posible del original, cierta brevedad es también parte sustancial del haiku.
La idea de tener el corazón en la punta de los dedos no es algo extraño en la cultura japonesa que conoce el término te-gokoro (te: mano / kokoro: corazón), literalmente “el corazón de la mano”, no sólo usado cuando se habla de “tener tacto en un asunto” o de “tener mano izquierda” sino también en la literalidad de tocar las cosas con corazón. Tener corazón en Japón no es una posibilidad exclusiva del ser humano, ni el corazón es una parte del mismo: el corazón es lo que somos cada uno de nosotros por entero cuando no estamos distraídos, ausentes, perdidos. Cualquier hombre, cualquier mujer, no es sino un corazón que se busca, que quiere llegar a sí mismo, que quiere hacerse cargo de aquello que emprendió el viaje hacia el corazón.
Vicente Haya -(Periodismo Digital, 25/08/08)