Periodista Digital, 28/08/08 - Al leer que una escuela tántrica celebra un curso de sanación espiritual en una casa de espiritualidad carmelita, me he ido directa a buscar información sobre el ecumenismo. Porque al parecer cada día es más frecuente que un religioso o religiosa te diga que toda espiritualidad es positiva, venga de donde venga. Da lo mismo que fundamentalistas hindúes o musulmanes ataquen a los cristianos. Nosotros somos la panacea del sincretismo, aceptamos cualquier espiritualidad como positiva. Así que podemos encontrarnos monasterios que entre sus retiros espirituales de tipo ignaciano, nos cuelen cursos de sanación tántrica, eneagramas, yoga, etc. Y lo que es peor, también algunos colegios católicos se apuntan a la moda por aquello de la interculturalidad.
Es positivo conocer al otro, nos evita ser tan sectario como viene siendo habitual por parte de otras confesiones hacia el cristianismo. Pero me temo que en el caso aludido y en otros casos, todo es fruto de no creer demasiado en serio que debemos evangelizar a los demás, no sólo con nuestros actos caritativos, sino también con La Palabra de Dios. No podemos dejar sólo para el púlpito la predicación. Pablo, el apóstol de los gentiles, recorría el mundo de su época acudiendo a la plaza pública y aprovechando cualquier ocasión para predicar el Reino de Dios.
Desearía que el curso en cuestión tuviera una explicación que no sea meramente económica y de subsistencia. Creo que se utiliza mal la idea del ecumenismo, por eso me permito añadir ahora algunos puntos sobre el tema. Una cosa es la unidad de los cristianos y otra muy diferente la admisión de cualquier corriente espiritual.
Con la división de las Iglesias (empezando por nestorianos y monofisitas, pasando por la ortodoxia hasta llegar al Calvinismo, Luteranismo o Anglicanismo y tantas otras) el término se refiere al movimiento de re-unión entre las Iglesias Cristianas. El ecumenismo, desde esta perspectiva, busca representar en forma real a la Iglesia única y universal, en la cual todos sus miembros están unidos mediante el amor de Cristo.
Así, se define el ecumenismo cristiano como el movimiento que pretende la re-unión en auténtica unidad de las Iglesias cristianas.
C. Meyer hablaba de él así: El ecumenismo es una actitud de la mente y del corazón que nos mueve a mirar a nuestros hermanos cristianos con respeto, comprensión y esperanza (en Steps to Christian Unity. Collins, Fontana Books, Londres 1965, 35).
Entre otros, algunos personajes relevantes en el ecumenismo cristiano han sido: Yves Congar, Hermano Roger Schutz, Atenágoras de Atenas, Pablo VI.
Después de esta pequeña introducción creo que sigue siendo muy discutible poder realizar una unión con ciertas Iglesias Evangélicas que no están por la labor del ecumenismo. Precisamente en toda América Latina la sangría de católicos que pasan a formar parte de iglesias evangélicas es constante. Mientras se van vaciando nuestras parroquias católicas.
Conviene saber que a parte de los protestantes y ortodoxos hay un buen puñado de iglesias que funcionan bajo el paraguas de la denominación católica y tienen más de secta que de otra cosa.
Iglesias católicas que no están en comunión con Roma :
· Nueva Iglesia Católica
· Asociación Patriótica Católica China
· Iglesia Apostólica Católica Latinoamericana (Perú)
· Iglesia Católica Antigua
· Iglesia Católica Apostólica Antigua del Río de la Plata
· Iglesia Católica Apostólica Brasileña (Incluye las afiliadas al Patriarcado Mundial de Iglesias Nacionales Católicas Apostólicas)
· Iglesia Católica Celta
· Iglesia Católica Liberal
· Iglesia Católica Libre (Alemania)
· Iglesia Católica Monte María (México)
· Iglesia Católica Nacional Polaca
· Iglesia Católica Palmariana
· Holy Catholic Church--Western Rite
· Iglesia Católica verdadera
· Iglesia Renovada de Cristo
· Iglesia Católica Apostolica Remanente
· Iglesia Católica Apostólica Romana Reformada
· Iglesia Episcopal Carismática
· Iglesia Filipina Independiente
· Iglesia Mariavita
· Otros grupos:
· Sedevacantismo
Y nosotros mientras, creyendo que el ecumenismo es diálogo con cualquier tipo de espiritualidad, damos entrada a cursos de meditación de dudosa procedencia. ¿No sería mejor, recibir cursos de predicación de la propia fe a los hermanos separados o directamente a musulmanes, budistas o hinduistas?. A este paso el catolicismo de algunos cada día está más alejado de la comunión con Roma. Y aunque todos los creyentes somos responsables de dar testimonio de nuestra fe, especialmente quienes viven la vocación de consagrados o el ministerio sacerdotal, tendrían que ser extremadamente prudentes en este tema.
Carmen Bellver