La Razón, 02/09/08 - MADRID- Las campanas de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México doblaban ayer a muerto, sin embargo, nadie había fallecido. Tampoco se trataba de un error. El motivo residía en que se acababa de conocer la resolución del pleno de la Suprema Corte de Justicia mexicana en la que se ratifica la vigencia de la ley que despenaliza el aborto en las primeras doce semanas de embarazo.
La Iglesia católica mexicana no ha tardado en responder ya que tras conocerse la resolución, el cardenal y obispo de México, monseñor Norberto Rivera, ha emitido un comunicado en el que expresa su pesar por la decisión judicial, a la vez que hace un llamamiento para que entre todos los mexicanos se construya una nación que proteja siempre la vida: «¡Salvemos a cada niño concebido!», exclama monseñor Rivera en la nota, al recordar las palabras de Juan Pablo II.
El cardenal deja claro en el comunicado que «esta decisión podrá hacer legal lo criminal, pero nunca podrá hacer moral lo que es abominable como es el asesinato de seres inocentes en el vientre de sus madres. Ninguna corte puede contradecir la ley suprema de Dios que nos ordena: ¡No matarás!», defiende monseñor Rivera.
«Acto de lesa humanidad»
Pero en el comunicado, el prelado también intenta dar soluciones al animar a los médicos y enfermeras, «principalmente los que han sido bautizados en la fe católica», a «ejercer su derecho de objeción de conciencia y repudiar en sus espacios laborales este acto de lesa humanidad», solita el cardenal, al tiempo que pide a las autoridades sanitarias el respeto a la conciencia de estos médicos.