Religión Digital, 31/10/08 - La Comunidad de Valencia ha decidido impartir Educación para la Ciudadanía en inglés. A mí que me registren, cosas más raras se ven todos los días. Pero sepan que esa maravillosa lengua de Shakespeare nos viene con el paquete de Halloween incluido en todos los centros escolares. Al menos en los públicos. Es tan evidente esta paganización de la víspera de Todos los Santos que hasta páginas webs católicas se han puesto a aconsejar como vivir la festividad con algún matiz religioso.
Tengo las calabazas, gatos erizados, fantasmas, calaveras y demás siniestras representaciones en las ventanas de mi aula. Además, nos han vestido el esqueleto de anatomía de bruja piruja con escoba incluida. Me he preguntado qué hacer porque la mitad de mi clase no va a religión, de modo que no les puedo hablar de lo que representa la gozosa celebración de todos esos seres anónimos que han poblado esta tierra y que merecen estar junto a los bienaventurados. Son gente que no tendrá ceremonia en el Vaticano. Pero todos los años festejamos gozosos su día.
Es tan importante poder contar a los niños que la gente buena y noble, tiene un destino de felicidad a la que debemos aspirar todos, como hablar de la otra vida después de haber fallecido. Explicar la muerte a los niños requiera una sensibilidad especial. Pueden tener pesadillas, de hecho algunos las sufren tras jugar a aterrorizar con el disfraz más llamativo.
Hace un buen puñado de años, por estas fechas teníamos el gusto de ver a Don Juan Tenorio de José Zorrilla, puro teatro ya clásico. Una obra donde se condensa la perversión y la inocencia, con su correspondiente arrepentimiento y salvación final. Claro que eso es ir contra la corriente que nos habla de que todos estamos salvados y hagamos lo que hagamos tenemos un Dios misericordiosos que nos recibe con los brazos abiertos.
Disculpen pero no quiero encontrarme con algunos, en ese paraíso final. Aunque es evidente que yo no soy una balanza donde pueda poner el trigo y la cizaña. De eso se encargará Dios en el Juicio Final. Pero es un buen momento para hablar de valores, del esfuerzo por ganar la carrera hacia la santidad de vida, aunque nunca lleguemos a presidir ningún altar en la parroquia.
¿Y qué hacemos con los que no reciben educación religiosa?.¿Dejar que crean que los espíritus malignos salen a aterrorizar a los niños?. ¿Hacerles creer que existen los brujos y fantasmas?. Harry Potter es la versión a la que aspira cualquier jovencito. Ser un brujo bueno y molón que compite con una escoba voladora en una escuela donde se enseña a vencer a las fuerzas malignas. La cosa parece inocente, pero no lo es. Tiene detrás una clara intención de paganizar los sentimientos y deseos de los niños.
Ven películas de terror y series de dibujos que dan ganas de salir corriendo. Una no se explica que aquello les guste. Ya saben, la generación de Walt Disney salió con otros valores, al menos dentro de la moral cristiana, aunque fuera protestante. Ahora convivir con esa dualidad esquizoide del Belén en Navidad, caso de no verse obligados a retirarlo por decisión de fuerza mayor, y Halloween debe crear algún cortocircuito mental más pronto o más temprano. Porque las dos cosas como que no tienen mucho que ver.
De modo que les pido a todos los padres católicos que rechacen el adoctrinamiento social. Ya sé que es difícil que su hijo entienda que no puede participar con sus compañeros en una celebración “hortera cien por cien”. Así que aprovechen para hablarles de los difuntos y de los santos.
A todos les aconsejo que lean Don Juan Tenorio. Tengo un compañero profesor de instituto y blogger que aprovecha para introducir el drama de Zorrilla y me asegura que los jóvenes quedan encantados con Doña Inés y don Luís Mejía, además encuentran que el ligón de Don Juan Tenorio es un crápula muy parecido a algunos que circulan los fines de semana por las discotecas. Y es que no hay nada nuevo bajo el sol.
Carmen Bellver