Ciudad del Vaticano, 20
Ene. 09 (AICA)
Al dirigirse desde la ventana de su estudio a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, aseguró, recordando una enseñanza de san Pablo, que "todos los pueblos están llamados a formar la gran familia de los hijos de Dios".
"Esta es también la misión de la Iglesia, más que nunca en nuestro tiempo de globalización", aseguró Benedicto XVI, porque "como cristianos, no podemos dejar de experimentar la necesidad de transmitir el mensaje de amor de Jesús especialmente a quienes no lo conocen, o se encuentran en situaciones difíciles y dolorosas".
Refiriéndose en particular a los emigrantes, el Papa dijo que "su realidad es sin duda muy variada: en algunos casos, gracias a Dios, es serena y bien integrada; otras veces, por desgracia, es penosa, difícil y a veces incluso dramática".
El Pontífice aseguró que "la comunidad cristiana dirige su atención a toda persona y a toda familia y pide a san Pablo la fuerza de un nuevo empuje para favorecer, en todas las partes del mundo, la convivencia pacífica entre hombres y mujeres de etnias, culturas y religiones diferentes". Pidió valorar "el fenómeno de las migraciones como ocasión de encuentro entre civilizaciones".
"Recemos y actuemos para que esto suceda siempre de manera pacífica y constructiva, en el respeto y en el diálogo, previniendo toda tentación de conflicto y abuso", dijo.
A los marinos y pescadores
Benedicto XVI dirigió palabras de cercanía en particular a los marinos y pescadores, "que viven desde hace tiempo mayores problemas", porque, "además de las habituales dificultades sufren restricciones para atracar en tierra y acoger abordo a los capellanes; afrontan también los riesgos de la piratería y los daños de la pesca ilegal".
El pontífice les expresó su "cercanía y el deseo de que su generosidad, en sus acciones de auxilio en el mar, sean recompensadas con una mayor consideración".
A los inmigrantes católicos
Por último, el Santo Padre dirigió unas palabras a los inmigrantes católicos presentes en la plaza de San Pedro para recordarles que "en la Iglesia no son extranjeros ni huéspedes sino que forman parte de la familia de Dios".
"Aprendan a integrarse en la comunidad eclesial y civil, con la riqueza de la fe y de las tradiciones", concluyó.+