Religión Digital, 25/02/09 - El primer obispo de Getafe, Francisco José Pérez y Fernández-Golfín, podría iniciar en breve su camino hacia los altares. Según ha podido saber RD, Joaquín López de Andújar ha enviado una carta a todos los sacerdotes de la diócesis anunciándoles su intención de abrir el proceso de canonización de su antecesor, de cuyo fallecimiento se cumplieron ayer cinco años. De hecho, ya se ha formado una comisión que ha comenzado a interrogar a posibles testigos de avanzada edad.
“Ya se han comenzado algunos interrogatorios, aunque la apertura del proceso no se ha dado todavía”, aseguraron a RD fuentes de la diócesis, quienes quisieron dejar claro que la noticia “no se quería hacer coincidir” con la conmemoración del quinto aniversario de la muerte del primer obispo de Getafe. Sólo la llamada de RD hizo que se confirmara lo que, para muchos, sería una gran noticia: la apertura del proceso de monseñor Golfín.
Ayer, 24 de febrero, la catedral de Santa María Magdalena acogió una Eucaristía, presidida por D. Joaquín. Tras ella, tuvo lugar una conferencia, impartida por Ricardo Quintana, actual delegado episcopal para las Causas de los Santos de Madrid, y quien fuera secretario personal de D. Francisco durante muchos años. Todo un signo, seguramente premonitorio, de la decisión que está a punto de oficializar la diócesis de Getafe: el camino hacia los altares de su primer obispo. De la diócesis más joven de Europa.
En la web de la diócesis, además, se da por hecho que la apertura del proceso será cuestión de tiempo. “Nos dejó un 24 de febrero de 2004, víspera del Miércoles de Ceniza –se lee-, pero Don Francisco no ha dejado de trabajar. Sigue presente entre nosotros. Su vida ejemplar ha quedado grabada en muchos corazones. De nuestra joven Diócesis, siguen llegando al Cielo muchos agradecimientos y alabanzas por el valioso testimonio de su primer Pastor”.
Y más aún: “a la Delegación para las Causas de los Santos de la Diócesis de Getafe, han llegado ya cartas pidiendo la apertura del proceso de beatificación de D. Francisco. Se han difundido estampas para la oración privada y se ha publicado una pequeña obra que recoge sus pensamientos espirituales”.
Francisco José Pérez y Fernández-Golfín nació en Madrid el 12 de febrero de 1931. Fue el cuarto de cinco hermanos, hijo de Julio y Maria Luisa. Vivió la guerra civil española siendo muy niño en Madrid y Barcelona, escapando providencialmente de la muerte en varias ocasiones. Durante su juventud perteneció a la Acción Católica. Después de cursar el Bachillerato Superior, ingresó en el Seminario de Madrid.
Fue ordenado sacerdote el 26 de mayo de 1956, a los veinticinco años, en la entonces catedral de San Isidro. Su primera misión pastoral fue la de párroco de Alpedrete (Madrid), y encargado de Los Negrales, de 1956 a 1962. Don Leopoldo Eijo y Garay, entonces el Patriarca Obispo de Madrid, le nombró director espiritual del Seminario en 1962, cargo que desempeño hasta 1973. D. Francisco se distinguió por su sabiduría y sensibilidad para guiar a las jóvenes vocaciones sacerdotales, siendo recordado por todos como un director espiritual comprensivo y exigente a la vez.
En 1973 solicitó un traslado para atender mejor a sus padres, ya ancianos, y el Cardenal Arzobispo Vicente Enrique y Tarancón, le nombró párroco de San Jorge, parroquia de nueva creación pero aún sin templo ni funcionamiento. Durante estos años, desarrolló una fecunda labor apostólica con matrimonios, niños, jóvenes, promocionando las vocaciones consagradas y la caridad con los pobres.
En el año 1985 fue designado por Juan Pablo II, Obispo auxiliar de Madrid. Su lema sacerdotal fue también el episcopal: “Muy gustosamente me gastaré y me dejaré desgastar por vuestras almas”. Junto a otras muchas responsabilidades, se ocupó especialmente del cuidado de los sacerdotes. Finalmente, el Papa Juan Pablo II le designó como Primer Obispo de Getafe, el 23 de julio de 1991, cargo que desempeño hasta su fallecimiento. D. Francisco puso en marcha la nueva diócesis y sus instituciones. Entre sus muchísimas obras, creó nuevas parroquias, consolidó asociaciones de fieles, creó el Seminario con abundantes vocaciones, instituyó diversos cauces de formación para los laicos como el Centro Diocesano de Teología.