ROMA, 28 de abril del 2009 - Chiesa news - Hace un año pusieron en muestra el Génesis. El año anterior el Apocalipsis. Y las dos veces atrajeron a Illegio, pequeño pueblo de la montaña sobre los Alpes de Carnia, un gran número de visitantes, encantados por las obras de arte que se recogían allí de importantes museos de Italia y del mundo. Fue tal el éxito que la muestra sobre el Apocalipsis fue inclusive repetida en Roma, en los Museos Vaticanos.
Este año, del 24 de abril al 4 de octubre, en Illegio están en muestra los Apócrifos. Es decir las memorias y las leyendas no escritas en los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, pero que han entrado en la tradición cristiana, al ser retomadas por el arte y representadas en muchas iglesias.
Comenzando por el buey y el asnillo junto al niñito Jesús, son numerosos los episodios y los personajes de la historia sagrada trasladados fuera de los textos canónicos de la Biblia. Por ejemplo, el nacimiento y la infancia de María con sus padres Ana y Joaquín, sus esponsales con José, los nombres y los acontecimientos con los Magos, los detalles de la fuga a Egipto, la "dormición" de la Virgen y su asunción al cielo.
Son ochenta las obras recogidas en Illegio que tienen por sujeto los Apócrifos y con autores de primera línea como Bruegel y Guercino, Durero y Caravaggio. De este último, en las primeras semanas de la muestra, se expone el espléndido "Reposo en la fuga a Egipto" conservado en la Galería Doria Pamphili de Roma. Con María y el Niño durmientes y un ángel que acompaña con el violín un motete con palabras del Cantar de los Cantares. José sostiene la partitura musical y el asno mira y escucha extasiado.
En la cubierta del catálogo de la muestra editado por Skira hay una pintura de Guercino del 1628 (ver arriba) con el encuentro entre Jesús resucitado y la Madre, que tampoco relatan los Evangelios.
La decisión de dedicar la muestra a los Apócrifos no está exenta de temas relacionados, con el uso de algunos textos extraescriturísticos. Del "Código da Vinci" a lo relacionado a Judas, hoy es todo un pulular de libros y de filmes que sustancialmente apuntan a invalidar los Evangelios: libreo y filmes que se presentan como portadores de una "verdad escondida", oculta por los mismos Evangelios y por la Iglesia.
Esto de la "verdad escondida" es una característica que ya pertenecía a los textos apócrifos de impronta gnóstica de los primeros siglos. No sorprende que hoy – con el nuevo agnosticismo anticristiano – vuelva a tener éxito
Las obras de arte expuestas en Illegio muestran en cambio que partes extensas de los Apócrifos han tenido y pueden seguir teniendo toda otra función: no la de discutir e invalidar los Evangelios canónicos, sino la de ampliar sus relatos, de enriquecer su comprensión, de nutrir la devoción, en sustancial continuidad con la trama fundamental de las Sagradas Escrituras.
Y esta es una razón de más para explorar el vasto conjunto de los escritos extra canónicos. Es lo que hace a continuación de modo fascinante el arzobispo Gianfranco Ravasi, estudioso de fama mundial de la Biblia y de la literatura relacionada a ella, presidente del pontificio consejo para la cultura.
Ravasi está entre los que presentaron oficialmente al público la muestra de Illegio sobre los Apócrifos, el pasado 23 de abril, en Roma, en el local de la embajada de Italia ante la Santa Sede. Su intervención se publicó en "L'Osservatore Romano" del 24 de abril del 2009, con el título: "El canto del gallo asado y la conversión de Poncio Pilato".
Ravasi se detiene sobre todo en las ampliaciones que los Apócrifos han hecho de los relatos de la Pasión. La conversión de Poncio Pilato es uno de estos desarrollos, entrado tanto en la tradición cristiana que la Iglesia etíope venera como santo al procurador romano que condenó a muerte a Jesús.
El web de la exposición puede visitarse aquí.