¿qué hubo esta semana?
Noticias de distintos ámbitos: por un lado la celebración del Corpus (que en Roma ha sido en el tradicional jueves) nos trajo noticias que tienen que ver con la grandeza y centralidad de la Eucaristía en la vida de la Iglesia; así, el Papa sse dirigía a los sacerdotes en la homilía de la misa de Corpus instándolos a «¡ser Eucaristía! Que esto sea precisamente nuestro deseo y nuestro empeño constante, para que a la oferta del Cuerpo y de la Sangre del Señor que hacemos sobre el altar, se una el sacrificio de nuestra existencia.[...]». La agencia Aci nos daba un resumen de la homilía (que puede leerse en ETF), y en estos días estará en línea en el site del Vaticano la versión en español de la homilía completa (que pueden encontrar como siempre aquí).
No es el único tema del que tenemos una intervención del Papa esta semana, también en uno grave y difícil como es el llamado "informe Ryan", acerca de los abusos infantoles en Irlanda. Siempre que aparecen estos temas creo que todos sentimos una mezcla de dolor, vergüenza, impotencia, rabia. Incluso aunque en algunos casos podamos estar persuadidos de que se trata de montajes y operativos de prensa, eso no explica todos los casos, y sólo uno auténtico bastaría para llenar de vergüenza a toda la Iglesia.
Sin embargo, creo que a los cristianos de a pie no nos toca en estos asuntos más que orar por la Iglesia para que salga afuera la verdad, sea la que sea, y mantenernos informados lo más ecuánimemente posible, sin bobadas ni beaterías innecesarias, pero también sin dejar resquicio al morbo o al puro espíritu de cotilleo y de falso moralismo que parece inundar la prensa de cada día. Pienso que "defender a la Iglesia" no consiste en afirmar o negar lo que haya ocurrido y de lo que no tenemos más elementos que las grageas que nos dan por los medios, sino en ayudar a los cristianos menos preparados, y a los no cristianos, a entender la naturaleza compleja de la Iglesia, querida por Jesús no sólo en la grandeza de sus realizaciones históricas sino también en esa debilidad que siempre la ha acechado.
En otro orden de cosas, es interesante darle un vistazo a las reflexiones del rabino Rivon Krygier acerca del valor que para él tuvo y tiene su contacto de diálogo interreligioso con el cristianismo. Zenit nos trae un extracto de sus palabras, que valdría la pena conseguir en sus fuentes. Cuando pasen unos siglos y pensemos en los aportes de nuestra época a la vida espiritual, luego de valorar negativamente muchas de las cosas que ocurren y nos ocurren, seguramente caeremos en la cuenta de que este "diálogo interreligioso", cuyo soporte mental es la postmodernidad, con todo lo que tiene de relativista y negativo, pero también de oportunidad y posibilidad, es uno de esos grandes aportes. Aunque siemrpe haya existido diálogo interreligioso, recién ccon nuestra época este modo de dialogar desde tradiciones espirituales diversas adquiere un valor y un sentido propio, que no pasa por tratar de mostrarle al otro lo equivocado que está, sino por redescubrir lo olvidado de lo propio al mirarse en el otro.
La batalla por la vida tiene en todo este tiempo momentos destacados y culminantes; particularmente en España, los embates del abortismo ya se han vuelto abiertamente crueles e incluso radicalmente antidemocráticos, como cuando hace unos días una ministra -que para perplejidad de algunos lo sigue siendo- declaró que "ni la ley ni los jueces podrán evitar que las madres aborten", en una demostración de fascismo militante como hacía rato no nos mostraban. Por un lado es más difícil luchar cuando la lucha es contra la irracionalidad y la crueldad, por el otro es mejor saber realmente a quién se tiene enfrente: no a "otro modo de ver las cosas" sino a la barbarie y la intolerancia más radicales. Frente a esto, hay, com siempre, noticias alentadoras, en particular de mucha más gente que va dejando sus posiciones tibias y viendo el verdadero rostro de lo que enfrentamos, tomando posiciones más abiertas y valientes. De ello dan cuenta dos noticias de esta semana.
Alfa y Omega traía estos días una norta sobre los 50 años de la convocatoria del Concilio Vaticano II, un tema que debe seguir siendo -no sólo este año sino siempre- tema de meditación para cualquier creyente: ¿conocemos realmente al obra del Concilio? ¿entendemos lo que el Concilio representó y representa en la vida de la Iglesia, no sólo en la negativa (y falsa) lectura de la Iglesia como si hubiera una "iglesia preconciliar" completamente distinta a nuestra Iglesia, sino también en lo que significó como resumen de la traddición anterior y puesta a punto de nuevas formas para el mismo mensaje de Jesús? No debería perderse nunca la perspectiva de que estos temas no son obvios, ni evidentes, ni están ya comprendidos en una u otra formulita. Un cincuentenario es una ocasión buena para reflesionar.
Hubo más noticias que merecen destacarse esta semana, pero invito a todos a simplemente pasear un poco por la sección y tomar de lo que apetezca. Hasta la semana próxima.
Abel