El 28 de junio por la tarde se han celebrado las Vísperas solemnes de San Pedro y San Pablo, con lo que ha llegado a su fin el "año paulino", proclamado por SS el año anterior. Llegó a su fin con una noticia emocionante, la de que se ha avanzado en la posibilidad de confirmar que los restos que se encuentran sepultados en la iglesia de San Pablo Extramuros bajo el altar papal sean efectiovamente, como se afirmaba tradicionalmente, los de San Pablo.
Naturalmente, aunque nos llene de desconsuelo, no hay ninguna ciencia humana que pueda confirmar eso, así que la conclusión científica a la que se ha llegado es a que "los restos hallados pertenecen a una persona que vivió entre el siglo I y II"; como la identificación de unos restos -incluso sean los de San Pablo- tampoco es objeto de fe, ni de tradición en el sentido teológico, ni de Magisterio Papal, lo que nos resta a todos es decir que tenemos ahora una razonable certeza avalada por datos científicos congruentes con los datos culturales tradicionales.
Sería una lástima que las agencias de noticias, simplemente por exagerar los hallazgos, dijeran que tenemos más que eso, porque la verdad es que ni tenemos más, ni podemos tenerlo. Y llegar a una razonable certeza sobre la identificación de unos restos tan antiguos no es poca cosa.
Quizás alguno pensará que le doy demasiada vuelta a esta noticia, pero la verdad es que nunca es poco lo que se debería charlar y pensar juntos para que los cristianos actuales pulamos más y más el lenguaje con el que hablamos al mundo, y que de ninguna manera nadie crea que confundimos un hallazgo arqueológico con una prueba de fe, o una razonable certeza con una confirmación.
Lamentablemente, algunas agencias de difusión cristiana tienen la mala costumbre de confundirlo todo y de enseñar a confundirlo todo; así, por ejemplo, en la noticia se dice:
«Ante el sarcófago del apóstol -conservado bajo el altar papal-, el Pontífice ha anunciado que se ha realizado un exhaustivo estudio de su interior, desvelando que los restos hallados pertenecen a una persona que vivió entre el siglo I y II. De este modo se confirma, ha exultado Benedicto XVI, que se trata de los restos mortales del apóstol Pablo[...]»
Unas pocas líneas más abajo se copia literalmente la homilía del Papa -que además de sus virtudes específicamente "papales" es un hombre culto y de gran formación humanística, que jamás confundiría una razonable certeza con una confirmación científica-, donde dice:
«[...] han resultado pertenecer a una persona que vivió entre el primer y el segundo siglo.
Esto parece confirmar la unánime e incontrovertida tradición de que se tratan de los restos mortales del apóstol Pablo.»
Es la "unánime e incontrovertida tradición" cultural (tampoco Tradición en sentido revelatorio, que sólo tiene que ver con cuestiones específicas de la fe) la que nos lleva a afirmar que se trata de los restos de San Pablo, y no el hallazgo arqueológico, que lo que ha hecho es mostrar que esa tradición antigua no es imposible.
Pero de la homlía, no es este anuncio lo central ni lo más relevante, sino el resto, dedicado a meditar sobre la Carta a los Romanos, y en especial al pedido de Pablo de que nos dejemos transformar por Cristo, renovando nuestro espíritu. Vale la pena leer la homilía con detenimiento.
Un año se cierra y otro se abre, y así, a las noticias vinculadas al fin del "año paulino" se suman también las vinculadas a la aperura del "año sacerdotal", del que ya reseñé algunas la semana pasada. la cuestión del sacerdocio ministerial es una cuestión que nos atañe a todos, sacerdotes ordenados y laicos, ya que no se trata de un ministerio para sí mismos, sino de un ministerio en orden a un "pueblo sacerdotal", como es llamado el Pueblo de Dios, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. El "año sacerdotal", convocado con ocasión del 150 aniversario de la muerte del Cura de Ars 8pero que no se agota en una exaltación de su figura), es un gran momento para meditar en este misterio, y para hacerlo comunitariamente. En una de las noticias de los Servicios Informativos Vaticanos se nos ofrece un resumen de la catequesis del Papa del miércoles 1 de julio donde se centra en este tema del misterio sacerdotal, con palabras que realmente invitan a pensar.
También el 1 de julio, pero en ámbito español, fue presentada la plataforma "Mujeres contra el aborto", de la que se puede leer y adherir a su manifiesto en http://www.mujerescontraelaborto.com. Se trata de una iniciativa valiosa, del momento en que destaca y deja de manifiesto que hay muchas mujeres que precisamente entienden su feminismo no como una lucha-contra, sino como una afirmación del espacio propio que -sin que pueda ser realizado por nadie más- compete a la mujer, y que puede muy bien simbolizarse -y realizarse- en dar la vida.
En Periodista Digital se ha resumido esta semana una interesante entrevista al Cardenal Martini, de la que el título ("Sí, soy partidiario de otro concilio pero en temas espcíficos y concretos") apenas si alcanza para expresar el conjunto de ideas que el prelado desgrana. Siempre es un gusto leer ideas que no se conforman con lo obvio ni con las consignas, sino que en temas que con facilidad se convierten en meras banderías, ayuda a pensar más al fondo.
También esta semana se anunció el lanzamiento de un libro cuyo tema promete: "Las mujeres en la vida de San Pablo", de Remedios Falaguera, en el que la autora analiza la figura de las mujeres que se mencionan abundantemente en las cartas del Apóstol, y que sin ninguna duda hicieron en parte viable su predicación. Remedios Falaguera viene trabaajando desde hace tiempo sobre estas figuras femeninas, y en internet pueden encontrarse artículos suyos interesantes sobre algunos de los nombres más conocidos de estas "mujeres en la vida de San Pablo". El libro, de 224 páginas, se publica en Ediciones Styria.
Abel