Forum Libertas,13/07/09/- Colegio de Médicos de Barcelona (COMB) ha decidido levantar la “suspensión del ejercicio profesional” al ginecólogo Carlos Morín, una medida que se puede calificar de irresponsable ya que el controvertido médico está acusado de llevar a cabo supuestos abortos ilegales ininterrumpidos en sus clínicas, así como de intrusismo profesional y falsificación de documentación pública.
De hecho, aunque todavía está pendiente de resolver el juicio en su contra, el órgano colegial ha emitido un comunicado comunicando su decisión que han recibido en el mes de junio todos los facultativos barceloneses, según informa el diario La Razón.
“Después de haber regularizado su situación colegial, el plenario de la Junta de Gobierno [...] ha acordado levantar la suspensión”, dice la breve nota en la que enumera a una serie de médicos, entre los que se encuentra el fundador de las clínicas Ginemedex, donde supuestamente se cometían los abortos ilegales.
“Irregularidad administrativa” subsanada
El COMB afirma que Morín sólo había cometido una “irregularidad administrativa” que ya ha subsanado. Tal como explica el secretario de la Junta del Colegio Oficial barcelonés, Jaume Padrós, se había inhabilitado a este ginecólogo por “no estar al corriente del pago de una cuota colegial”.
De esta manera, el doctor Morín no tendrá problemas para volver a ejercer la profesión médica en la especialidad que practicaba habitualmente, ya que, de acuerdo con Padrós, “el juez nunca le ha prohibido el ejercicio”, aunque todas sus clínicas de Barcelona y Madrid fueron clausuradas entre los años 2007 y 2008 por las presuntas irregularidades cometidas.
De hecho, al médico abortista no se la había inhabilitado en el colegio por malas prácticas, pese a tener que enfrentarse en los juzgados a diversos delitos, entre ellos el de intrusismo profesional. Y es que en sus clínicas, presuntamente, practicaban abortos médicos que no eran ginecólogos y firmaban certificados psiquiátricos profesionales ajenos a esta especialidad.
También está acusado de practicar abortos a jóvenes menores de edad sin el consentimiento de sus padres; o abortos ilegales más allá de las 14 semanas, e incluso abortos de 7 y 8 meses, en los que supuestamente falsificó la documentación -si es que existía tal documentación- que debía acreditar las malformaciones muy graves del feto que justificarían por ley esos abortos.
Eludir condenas con la nueva ley
Es precisamente por esto que, incluso en el peor de los supuestos de que se llegue a aprobar el proyecto de nueva ley del aborto puesto en marcha por el Gobierno socialista, aunque lo tendría mucho más fácil para reducir o eludir una posible condena, el doctor Morín continuaría teniendo graves inculpaciones penales.
Hay que recordar también que este ginecólogo ya estuvo en prisión en 1989 por delitos relacionados con la práctica de interrupciones del embarazo.
Otras de las acusaciones que penden sobre Morín son la de asociación ilícita por delinquir, la de cometer irregularidades fiscales, y de “aminorar las garantías” sanitarias por “afán de lucro”, poniendo en grave riesgo a las mujeres que recurrieron a sus servicios.
En el terreno económico hay que resaltar que en noviembre de 2007 accionistas de Ginemedex pidieron en los tribunales que se aclarasen las cuentas del controvertido ginecólogo; o que, como consecuencia de su detención a finales de ese mismo mes, la Guardia Civil registró sus empresas en Barcelona y, días después, se abría una causa judicial contra Morín por blanqueo de dinero.
Todo ello es sobradamente conocido por el COMB, así como que el sumario sigue abierto porque, entre otras cuestiones, falta completar alguna de las cinco rogatorias internacionales que tiene abiertas, ya que los supuestos delitos de Morín escapan de los límites estrictos de España.
Detalles escabrosos
También conoce el Colegio de Médicos todos y cada uno de los detalles escabrosos e irregularidades que rodean la actividad del doctor Morín, entre los que cabría resaltar, entre otras posibles acciones ilegales, la supuesta utilización de trituradoras para deshacerse de los fetos abortados.
Otra de las cuestiones que levantó una cierta polvareda cuando se hizo pública, en marzo de 2008, es el hecho de que el doctor Morín tiene el sida desde 1998 y, pese a ello, el ginecólogo y cirujano continuó con su actividad ‘normal’ en las intervenciones de abortos, a pesar del posible riesgo que suponía para las pacientes.
En cualquier caso, de los datos del sumario del caso Morín se desprende que las mujeres que abortaban en sus clínicas no estaban exentas de riesgos para la salud, como lo demuestra el caso de una mujer que estuvo a punto de desangrarse e incluso el médico que la atendía llegó a pensar en practicar una histerectomía. O el de una ‘niña’, en palabras del doctor que la atendió, que debido a un problema de alergias no podían medicarla contra los fuertes dolores que padecía.
Desatendió las denuncias de E-Cristian
Asimismo, hay que recordar que el Colegio de Médicos de Barcelona ya desatendió en su momento las peticiones que la asociación E-Cristians, Médicos Cristianos de Cataluña y Juristas Cristianos presentaron para que se investigara a la clínica Ginemedex.
Para ver al detalle la forma en que la Junta del COMB eludió emprender acciones para intentar detectar las presuntas anomalías que se producían en clínicas del doctor Morín, VER AQUÍ.
Otra cuestión polémica en todo este asunto es que uno de los inculpados junto al doctor Morín, el ginecólogo Tomás Parra y Parra, que compartió cárcel con él en 1989, está ligado al Colegio de Médicos de Barcelona, al constar en 2008 como vocal de la sección de Tocoginecólogos del COMB en su web.
El doctor Parra, no sólo habría realizado abortos junto a su colega, sino que además prestaba su firma en los abortos de Ginemedex, ya que supuestamente cedía su nombre y sello como ginecólogo a otros médicos de las empresas de Morín, que hacían las ecografías a las pacientes, y las retocaban o falsificaban para indicar menos semanas de las que realmente tenía el feto.