Forum Libertas,22/07/09 -
Los fiscales de la región de Zurich (Suiza) han establecido normas más estrictas destinadas a frenar el creciente problema del ‘turismo del suicidio’. Se cifran en muchos los casos de los extranjeros que los últimos años viajan al país alpino para suicidarse.
Suiza está empezando a observar como crece el comercio en su país del suicidio provocando la preocupación de funcionarios suizos que ven como su país se está viendo representado en el resto del mundo por la posibilidad de poder matarse a uno mismo en él.
A finales del año pasado, alrededor de 100 residentes en el Reino Unido se había suicidado con la ayuda del grupo suizo Dignitas, aunque numerosas personas de otros países también han utilizado los ‘servicios’ de esta empresa. Los fiscales suizos han informado que las nuevas normas propiciarán importantes restricciones en el proceso de obtención de ayudas de los grupos empresarios que cometen suicidios.
El nuevo reglamento llega después de que hace tres años los políticos reformaran la legislación existente sobre el tema para abordar el creciente problema. El ministro de Justicia, Christoph Blocar afirmó en junio de 2006 que “el gabinete ha llegado a la conclusión de que [la nueva legislación] no era necesaria”. Al mismo tiempo, el ministro admitía que se carecía de medios para vigilar la aplicación de la eutanasia en Dignitas y los otros grupos y lo justificaba explicando que se crearía demasiada “burocracia”.
El nuevo reglamento exigirá que los futuros ‘clientes’ vayan a una consejería habilitada para tal efecto para asesorarse a lo largo de un periodo que puede llegar a meses. El reglamento también pone límites a los profesionales que se encargan de hacer efectivo el suicidio y regula cómo debe ser la inspección del médico al ‘paciente’.
El actual ministro de Justicia, Markus Notter, dijo en la presentación de la nueva norma que “los viajes para suicidarse en Suiza no van a ser prohibidos, pero habrá controles más estrictos para los llamados ‘suicidios rápidos’ que realizan extranjeros”.
Voces disidentes desde la medicina :
El presidente del Colegio Real de Médicos Generales de Gran Bretaña, Steve Field, ha escrito recientemente un artículo en The Guardian en el que opinaba que no creía que “el suicidio tenga cabida en el Reino Unido”.
“Si los médicos asumen la función adicional de acabar con la vida al mismo tiempo que se trata al paciente y se protege su vida, se socavaría nuestra credibilidad, la confianza entre el paciente y el médico, y afectaría negativamente a esa relación mutua”, afirmaba el experto.
Field dice entender “los argumentos a favor del suicidio asistido”, pero, añade “después de haber escuchado esos argumentos, creo que todos los pacientes merecen tener acceso a cuidados paliativos de alta calidad y que, si existen, no habría razones para el suicidio asistido”.
El presidente de los médicos ingleses reconoce que los actuales servicios de cuidados socio-sanitarios en Inglaterra “están mal preparados y desprevenidos para satisfacer plenamente las necesidades de la mayoría de las personas que se hallan al final de su vida”, aunque también cree que “el suicidio asistido no es la respuesta a los males de nuestro sistema de salud”. Field concluye afirmando que su preocupación es “que el Servicio Nacional de Salud vea incentivos para negar el tratamiento a personas que considere demasiado costosas”.