Análisis Digital, 17/12/09 - Hace dos años exactamente que el Papa Benedicto XVI, declaró las virtudes heroicas vividas por el periodista Manuel Lozano Garrido, popularmente llamado “Lolo” quien, desde entonces, es reconocido como “venerable”.
Y hoy, dos años justos después, serán exhumados en Linares, los restos del periodista que se encuentran en la parroquia de Santa María, para colocarlos en una arqueta de plata con sus reliquias, en espera de que el Santo Padre, en los próximos días, de el visto bueno a la culminación del proceso de beatificación. “Lolo” se convertirá así en el primer periodista español que sube a los altares. Para hablar de ello, “Análisis Digital” se ha puesto en contacto con el postulador de la causa, el P. Rafael Higueras Álamo. Esta es la conversación
- ¿Quién era “Lolo”?
- “Lolo” era un joven de Acción Católica que murió ciego y paralítico a los 51 años, después de un fecundo apostolado llevado a cabo a través de sus escritos, artículos y libros, y de una dolorosa enfermedad que lo mantuvo atado a una silla de ruedas, sin poder moverse y ciego, durante veinte nueve largos años. Yo tuve la dicha inefable de tenerlo entre mis brazos en el momento de su muerte y ya sabía que era un santo, que no tardaría en subir a los altares.
- Y así parece...
- En efecto, así parece. Si el Papa da su debida autorización, es muy posible que en la primavera próxima se celebre la ceremonia de beatificación en el mismo Linares. Imagínese la alegría que tenemos todos los jienneses, toda la Acción Católica y todos los periodistas católicos.
- ¿Cómo podía trabajar?
- En aquellos años, el único medio era un magnetófono que debíamos mantener en marcha durante las 24 horas del día para así recoger los dictados que, de manera intermitente, hacía “Lolo” desde su silla de ruedas o desde la cama. Después, cuando hubo grabadoras más pequeñas, le pusimos una a su alcance y con un ingenioso mecanismo, le bastaba un pequeño impulso con el puño cerrado de su mano derecha para encenderlo o apagarlo.
- Y así escribió cientos de artículos...
- Y libros, como “Las golondrinas nunca saben la hora”, “Cartas con la señal de la Cruz” , “Dios habla todos los días”... El solía decir que su profesión era la de inválido y su vocación la de enfermo. Fue tal su invalidez que poco a poco se cuerpo se convirtió en un amasijo de huesos retorcidos. Pero nunca se quejó... Cuando perdió el movimiento en la mano derecha aprendió a escribir con la izquierda y cuando esta también se paralizó empezó a usar el magnetófono.
- Asombroso...
- Si, ciertamente. Hay dos anécdotas que no quisiera omitir. Cuando aún podía mover algo los dedos, le regalaron una maquina de escribir y lo primero que escribió en ella fue esto: “Señor, gracias. La primera palabra, tu nombre, que sea siempre la fuerza y el alma de esta máquina... que tu luz y tu transparencia estén siempre en la mente y en el corazón de todos los que trabajen en ella para que lo que se haga sea noble, limpio y esperanzador”. La otra es que el primer día que se pudo celebrar Misa en su cuarto, lo primero que pidió fue que pusieron la máquina de escribir al pie del altar para que en el teclado se clavase el tronco de la cruz y echara allí mismo raíces...
- Bonito, de verdad. ¿Y qué más cosas nos puede decir?
- Pues verá: una de sus obras más significativas fue la fundación de los grupos “Sinaí”: enfermos y monasterios que, unidos en comunión, rezan por los periodistas y los medios de comunicación. Por cierto que hay un monasterio concreto que pide cada día por los medios católicos, como “Análisis Digital”.
- Vaya, eso es una sorpresa...
- Bueno, no tanta... Ya sabe que a “Lolo” se le otorgó el primer Premio “Bravo” concedido por la Iglesia a un periodista. Para entonces ya había escrito nueve libros de espiritualidad, ensayos, una novela autobiográfica y cientos de artículos en la prensa nacional y provincial. “Lolo” solía decir que se ganaba el pan con el sudor de su frente: en verdad, cada movimiento de sus manos o simplemente hablar, le suponía un esfuerzo sobrehumano. Y trabajaba de sol a sol, sin moverse de la silla de ruedas.
- ¿Y cómo era?
- Un hombre alegre: desbordaba alegría por todos sus poros, una alegría contagiosa. El dolor lo había aceptado en paz y gozo, considerando que formaba parte del plan divino. ¿Sabe que estuvo en Lourdes con muchos otros enfermos? Pues bien: allí no pidió su curación sino que ofreció a la Virgen, de la que era devotísimo, su alegría, su “bendita alegría” dicho con sus propias palabras.
- ¿Recibía visitas?
- Muchas. Hasta su casa llegaban personas de toda condición social y, sobre todo, jóvenes para los que guardaba una sensibilidad especial. Se preocupaba por lo que hacían, por sus familias, por sus proyectos. En los testimonios del proceso de beatificación hay uno de un joven que recuerda con emoción cómo, después de contarle su vida, “Lolo” le habló de Dios padre que comprende y perdona, del amor y cómo encontró la felicidad que tanto buscaba.
- ¿Cuándo murió?
- Su vida se apagó el 3 de noviembre de 1971, día de San Martín de Porres, “Fray Escoba”,un santo que había vivido en un rinconcito del convento como “Lolo” había vivido en la silla de ruedas. Yo estaba a su lado, como lo estuve durante nueve años. Se le paró el corazón justo después de rezar un Ave María...
- ¿Y qué nos sugeriría Vd. a los periodistas para llegar a ser también santos?
- No es tan difícil. Basta cumplir con honradez la vocación propia sin hacer nada estridente, dar testimonio de la verdad y trabajar lo mejor posible. Eso en la profesión; en la vida personal, amar la Eucaristía y amar a la Virgen: lo demás viene por añadidura, si esos amores son sinceros.
- Y claro, hacer milagros... ¿Cuál fue el atribuido a “Lolo” para sacar adelante el proceso de canonización?
- Tres meses justos después de morir, un niño de dos años sufrió una peritonitis tras una operación de apendicitis. Fue operado de nuevo y no mejoró sino que contrajo una septicemia. Cuando estaba en coma, alguien le colocó bajo la almohada d su lecho de muerte el crucifijo de “Lolo”. Y curó por completo de manera inexplicable para los médicos que lo atendían. Hoy, ese niño tiene más de treinta años...
Quienes conocieron a “Lolo” en vida forman hoy una “Asociación de Amigos de Lolo de la que el P. Higueras es el consiliario. Han editado todas sus obras y son los que llevan a cabo el proceso de canonización. Su fruto llegará pronto con la beatificación como consecuencia del primer milagro probado atribuido a este singular periodista que, a no dudar, será el patrono de los periodistas españoles, junto a San Francisco de Sales. Un honor.