La Nación,13/01/10 - PUERTO PRINCIPE.- En medio del caos y la desesperación, el primer ministro de Haití, Jean Max Bellerive, estimó hoy que el devastador terremoto de ayer provocó más de 100.000 muertos y miles de desaparecidos.
"Es difícil hacer una evaluación correcta del número de víctimas y de cuántas construcciones se derrumbaron", señaló el funcionario, en declaraciones al canal estadounidense CNN.
"Considerando a quienes se encontraban en el interior de las viviendas, estamos bastante por encima de los 100.000", agregó.
"Confío en que ésto no sea cierto, porque espero que la gente haya tenido tiempo de salir. Debido a que tenemos tanta gente en las calles en este momento, no sabemos exactamente dónde se encontraban", finalizó.
Innumerables pérdidas. El terremoto, que se sintió pocos minutos antes de las 17 de ayer, hora local (las 20 de la Argentina), devastó gran parte de la escasa infraestructura de Haití y destruyó el palacio presidencial, los principales edificios ministeriales y varios hospitales, como así también la sede de la ONU.
El único hospital que se encuentra funcionando es el argentino que en menos de 24 horas realizó más de cien operaciones.
El terremoto más fuerte en más de 200 años en la empobrecida nación caribeña dejó cadáveres en todas partes de Puerto Príncipe: cuerpos de niños pequeños afuera de las escuelas; cuerpos de mujeres con expresiones de asombro congeladas en sus rostros en las calles; cuerpos de hombres cubiertos con lonas plásticas o sábanas.
La magnitud del desastre aún no está clara por estas horas, e incluso se dificulta hacer una estimación precisa sobre la cantidad de víctimas por el sismo. Sí se sabe que miles de personas habían perdido sus viviendas y cientos habían muerto.
Las comunicaciones estaban cortadas en todo el país, lo que hacía imposible tener una imagen plena de los daños en momentos en que poderosos temblores secundarios sacudían una nación desesperadamente empobrecida en la que muchos edificios son endebles. Asimismo, el suministro de energía eléctrica estaba interrumpido en varias zonas.
El embajador haitiano en Estados Unidos, Raymond Joseph, en una entrevista con CNN, dijo que la primera dama de Haití, Elisabeth Debrosse Delatour, había hablado con el cónsul general en Miami y reportó que ella y el presidente René Preval estaban bien. Las comunicaciones con Haití quedaron cortadas casi por completo, lo que hacía imposible tener una información clara de los daños o víctimas, mientras las réplicas sísmicas siguen remeciendo un país donde la situación de pobreza es desesperada y donde muchos edificios son endebles. En muchos lugares no había suministro de electricidad.
El terremoto, cuyo epicentro estuvo en tierra firme a sólo 16 kilómetros de Puerto Príncipe, hizo entrar en pánico a la población de la ciudad, mientras una nube de polvo y humo de los edificios que se desplomaban se elevó hacia el cielo.
Ayuda humanitaria. La comunidad internacional se movilizó con rapidez para ayudar a las numerosas víctimas.
Cerca de 20 países anunciaron ya el envío urgente de ayuda, dado que la magnitud del temblor hace temer un número muy elevado de víctimas, sobre todo en la capital, Puerto Príncipe, donde al menos se derrumbó un centenar de edificios y miles de personas podrían permanecer desde ayer bajo los escombros.
La vecina República Dominicana y Estados Unidos fueron los primeros en solidarizarse, dando lugar a una cadena de apoyo que fue creciendo a medida que pasaban las horas y que incluye a gobiernos, organismos y organizaciones no gubernamentales (ONG).
Venezuela, Puerto Rico, Nicaragua, Honduras, Colombia, Panamá, México, Chile, Gran Bretaña, Alemania, Suiza, Italia, Francia, España, Israel, Sudáfrica, Brasil y China son algunos de los países que enviaron ayuda.
En ese sentido, el presidente de la Asamblea General de la ONU, el libio Ali Treki, pidió ayuda urgente a la comunidad internacional para solidarizarse con las víctimas del devastador terremoto. Treki exhortó a "todos los estados miembros para que hagan todos los esfuerzos posibles para asistir con urgencia a los haitianos", señaló su portavoz, Jean Victor Nkolo.
A los primeros pedidos de ayuda lanzados por el gobierno haitiano -que calificó la situación de "catastrófica"- y la Organización de Estados Americanos (OEA), se sumó hoy la de Benedicto XVI, que llamó "a la generosidad" de la comunidad internacional "ante la dramática situación" en Haití.