Forum Libertas,22/02/10 -
“Más allá de cualquier consideración religiosa, e incluso desde el punto de vista más laico del mundo, es necesario que los chicos en el colegio reciban una información básica sobre ideas y tradiciones de las distintas religiones. Quien así se expresaba recientemente era Umberto Eco, el reconocido semiólogo y escritor italiano autor del libro El nombre de la Rosa.
Lo recordaba hace unos días el arzobispo Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo de la Cultura, en su visita a Barcelona. Ravasi “recordó que su amigo Umberto Eco”, autor también de El péndulo de Foucault, fue “uno de los primeros firmantes de un mensaje a favor de que la Biblia sea enseñada en las escuelas de Italia, también las laicas”.
El ‘ministro’ de Cultura del Vaticano añadió que Eco lo explicaba en su reciente articulo Los reyes Magos, esos desconocidos, según informaba La Vanguardia el pasado domingo, 7 de febrero.
Imposible entender el arte sin la Biblia
“Es imposible entender digamos tres cuartos del arte occidental si no se conocen los hechos del Antiguo y del Nuevo Testamento y las historias de los santos”, afirmaba en su escrito el autor de El nombre de la rosa, multimillonario en ventas
Para ello se ha de dotar a los alumnos de un correcto conocimiento de la Biblia. “Pensar que no es necesario equivale a decir que no hay que enseñarles quiénes eran Zeus o Atenea porque eran sólo cuentos para las viejecillas del Pireo”, añadía Eco.
“Sucede que, en muchas situaciones culturales, chicos y chicas aprenden en el colegio todo sobre la muerte de Héctor y nada sobre la de San Sebastián, todo sobre las bodas de Cadmo y Harmonía pero nada sobre las bodas de Caná”, explicaba.
Umberto Eco concluía su escrito con esta invocación: “Que los Reyes Magos mantengan sus seis santas manos sobre nuestras cabezas”.
Otros prestigiosos autores lo dijeron antes
En su visita a Barcelona, Ravasi recordó que antes que Eco otros prestigiosos autores se refirieron también en sentido positivo a la Biblia como elemento imprescindible para entender la cultura.
Así, Immanuel Kant estaba convencido de que “el Evangelio era la fuente de donde surgió nuestra cultura”. Y Johann Wolfgang von Goethe no dudaba en considerar las Sagradas Escrituras “la lengua materna de Europa”, recordó Ravasi.
Por su parte, Søren Kierkegaard escribía: “Yo no leo Job con los ojos como se lee otro libro sino que me lo pongo sobre el corazón. Cada palabra suya es alimento, vestidura y bálsamo para mi pobre alma”.
Por último, el arzobispo Gianfranco Ravasi se refirió incluso a Friedrich Wilhelm Nietzsche, enemigo declarado de Dios, quien, según dijo, “también confesaba que, respecto a nosotros, Abraham vale más que cualquier otra persona de la historia griega o alemana. Dijo que entre lo que sentimos leyendo los Salmos y lo que experimentamos leyendo Píndaro y Petrarca existe la misma diferencia que hay entre la patria y la tierra extranjera”.