Misa solemne de dedicación :
La consagración o “dedicación a Dios”, la ha efectuado el Papa durante la misa solemne que oficia en el templo. La celebración ha comenzado puntualmente a las diez de la mañana y el tradicional “en el nom del Pare, del Fill i l’Esperit Sant”, han sido las primeras palabras, en catalán, del Papa. Posteriormente, ha dado paso a las lecturas del Antiguo Testamento también en catalán y ha saludado a todos los presentes: “Vull saludar-vos a tots els que esteu aquí presents”.
Varios ritos han servido para la dedicación:
Éstos han comenzado con la presentación al Pontífice del agua, que ha bendecido para después rociarla al pueblo y el altar, a la vez que seis sacerdotes han rociado con agua bendita los muros de la iglesia.
Tras la liturgia de la palabra y la lectura del Evangelio, en esta ocasión de Lucas, y pronunciar la homilía, se procedió a la oración de dedicación y se cantaron las letanías de los santos.
A continuación, se ha procedido a la unción del altar y de los muros de la iglesia, tras lo cual, el Papa se ha desprendido de la casulla, se ha colocado un gremial y se ha acercado al altar, hablando en catalán: “Que el Señor santifique con su poder esta casa y este altar, que ungimos ejerciendo nuestro ministerio, para que manifiesten con un signo visible el misterio de Cristo y la Iglesia”. Después ha vertido el crisma (óleos sagrados) en el medio y en las cuatro esquinas del altar y ha ungido toda la mesa.
El ritual ha proseguido con la incensación del altar y de la iglesia. Sobre el altar se ha colocado un brasero con brasas encendidas para quemar incienso y el Papa ha echado incienso en el brasero.
Tras unas palabras, el Papa ha vuelto a su sillón y seis diáconos han recorrido la nave incensando al pueblo de Dios y los muros de la iglesia. Después se ha procedido a la iluminación del altar y de la iglesia, que por primera vez se ha podido ver totalmente iluminada.
Homilía en defensa de la familia tradicional :
En su homilía durante la liturgia, el Obispo de Roma ha dicho que hay que superar la escisión entre conciencia humana y conciencia cristiana y ha condenado con firmeza la eutanasia y el aborto, pidiendo a los estados que la natalidad sea “dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente”. También ha pedido apoyo del estado para los matrimonios entre un hombre y una mujer, así como medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y el trabajo su plena realización.
Durante la homilía Benedicto XVI ha hecho referencia a Gaudí y al templo de la Sagrada Familia. Al Santo Padre le ha conmovido la fe de Gaudí en la finalización de su obra maestra y ha alabado su capacidad de unir belleza arquitectónica y fe. Benedicto XVI ha descrito sus torres como “saetas que apuntan al absoluto de la luz y al que es la luz”.
El Papa ha hablado en varias ocasiones en catalán durante la ceremonia de dedicación de la Sagrada Família con referencias a la Virgen de Montserrat y a la Mercè. Al término de su discurso Benedicto XVI se ha dirigido a los fieles en esta lengua para confiar la protección de la Virgen a todos quienes han hecho posible el “milagro” de la construcción del templo de Gaudí.
Acabado el sermón y los distintos ritos de dedicación, se ha procedido a la eucaristía. Trescientos sacerdotes han distribuido fuera del templo las 40.000 hostias que han sido consagradas en la misa, en uno de los momentos más emotivos de la celebración. Ordenadamente, los fieles se han acercado a las barreras de seguridad, donde los sacerdotes han repartido la comunión, flanqueados por agentes de los mossos d’esquadra.