Gualeguaychú (Entre Ríos), 4 Abr. 11 (AICA)
El obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, llamó a cuidarse de “algunos engaños con los que a veces nos quieren convencer para hacer cosas que nos dañan, y lastiman también a nuestras familias”, al advertir que “alentar falsas ilusiones, por ejemplo, nos puede llevar a continuos fracasos”.
“Poner las expectativas en ‘salvarnos’ por un golpe de suerte en un sorteo, en el bingo, en las máquinas tragamonedas, nos puede hacer gustar el sabor amargo de la frustración y hundir en mayor pobreza. Son como pompas de jabón que atraen por su brillo y movimiento, pero pronto desaparecen”, alertó en su reflexión semanal en el diario Crónica.
El prelado expresó que “con dolor y preocupación vemos mujeres con las bolsas para hacer las compras haciendo cola esperando que abra el casino, o el local que sea. Da pena ver tanta gente humilde que se juega lo que tiene para comer”, y aseveró: “No seamos ingenuos, unos pocos sí que ganan plata a paladas desplumando a los pobres”.
El obispo gualeguaychense recordó que en parroquias, capillas, comunidades educativas se está realizando una campaña de concientización acerca de los riesgos del crecimiento de las ofertas de juego de azar en el país. La cartilla en este sentido puede buscarse en la página web de la Comisión Episcopal de Pastoral Social www.pastoralsocial.org.ar .
“Los obispos de la Argentina estamos muy preocupados y ocupados en este tema. Escuchamos a los laicos, sacerdotes y religiosos/as de las parroquias y capillas, movimientos, que conversan e intercambian opiniones sobre lo que pasa en el país, con ellos miramos a la gente en su dimensión humana. Como seres humanos con ganas de encontrarle sentido a su vida en busca de la felicidad personal, familiar y comunitaria”, subrayó.
En este sentido, monseñor Lozano indicó que “en diciembre pasado hemos dado a conocer una Declaración que se titula ‘El juego se torna peligroso’. Es que esta preocupación surge porque se expande la oferta de máquinas tragamonedas y otras propuestas de juegos de apuestas por todos lados”.
En esa declaración, los obispos dijeron: “En esta situación de debilidad, es perjudicial que de diversas maneras se promueva la ilusión de ‘salvarse’ o solucionar todos los problemas económicos con un ‘golpe de suerte’. Sin embargo, pocas veces se muestra la cantidad de personas que han jugado lo necesario para el sustento familiar para que sólo algunos pocos obtengan un premio. Persiguiendo una fantasía irreal de ganar dinero sin esfuerzo se llega al golpe de la desilusión. Por lo general se comienza con pequeñas sumas que llevan a la peligrosa vorágine de no saber parar hasta caer en otra ilusión: ‘recuperar lo perdido’. Somos testigos de hermanas y hermanos que nos han contado de la pérdida hasta de sus propios hogares por esta adicción”.
“También -agregó- en la televisión hay montones de sorteos y hasta programas a la noche para apostar por teléfono. Por Internet hay ofertas de juego que buscan tentar a los más jóvenes. Nadie se salva: jóvenes, amas de casa, jubilados, trabajadores o desocupados. Irónicamente, como en el juego de la Perinola ‘todos ponen’. Suele hacerse propaganda diciendo que es para ayudar con programas sociales. Pero no se dice que gran parte de lo recaudado es ganancia para unos pocos, y mucho menos de la mitad se dedica luego a fines solidarios”.
Así, dijo el prelado, “se favorecen conductas que pueden derivar en una adicción al juego. Hay quienes son jugadores compulsivos, y sienten que no pueden parar. Cuentan que se sienten como en un remolino que los absorbe con fuerza y no los larga”.
Por último, monseñor Lozano pidió a quienes padecen ludopatía que “no te gastes la plata en apuestas. Dios te quiere libre de toda atadura que te pueda esclavizar y humillar. La fe, los amigos, la familia, son estímulos para una vida en alegría y plenitud. Los que trabajan en grupos de recuperación de adictos afirman que un pilar muy importante es la fe”, y recordó que “con tu vida y la de tu familia no se juega”.+