En el centro de Roma, a pocos minutos del Vaticano, se encuentra el Castel Sant´Angelo. Su imponente arquitectura atrae todas las miradas. Y su historia ha inspirado a todo tipo de personas. "Su historia es interminable, por eso es uno de los edificios más representativos de Roma", explica Lorenzo Soave, guía turístico.
Entre julio y septiembre, el castillo también abre por la noche. A lo largo de sus pasillos poco iluminados, los romanos y turistas caminan por los mismos lugares donde vivieron emperadores, papas, soldados y prisioneros.
El castillo fue originalmente una tumba para el emperador Adriano y su familia en torno al año 135 dC, pero con el tiempo todo cambió. Lorenzo Soave, responsable de Munus Tours explica algunos detalles del monumento: “El edificio se usó poco tiempo como tumba, porque eran tiempos de guerra para los romanos”. Por lo tanto, se convirtió en una fortaleza para proteger el imperio romano. Poco a poco se convirtió en un hogar para los dignatarios, y, finalmente, en una segunda residencia de los papas.
Cada uno añadió su propio toque al castillo. El apogeo del castillo llegó en el siglo XVI. La conexión entre el Vaticano y el castillo fue más allá de estos muros: "El castillo era la vía de fuga del Papa, por eso se construyó un pasadizo llamado ´Passetto di Borgo´ entre el castillo y el Vaticano. Éste permitía que los papas escaparan del Vaticano en caso de ataques, como realmente ocurrió", añade.
El pasadizo todavía se conserva, y se extiende hasta las principales calles de la ciudad. El castillo también fue utilizado como prisión contra quienes atacaban el Vaticano. Cuando se terminó de construir la basílica de San Pedro, dejó de usarse.
La ciudad se convirtió en un museo, donde hasta ahora, miles de personas vienen para aprender sobre el pasado y disfrutar del presente en la Ciudad Eterna.