ROMA, 8 de setiembre del 2011 – A pocos días de su tercer viaje a Alemania, Benedicto XVI ha hecho un gran regalo a sus compatriotas. Ha autorizado el envío a Dresde de una obra maestra de Rafael que antes jamás había salido de los Museos Vaticanos: la Virgen de Foligno
Junto a la aún más hermosa "Virgen Sixtina" conservada precisamente en Dresde desde mediados del siglo XVIII, las dos pinturas de Rafael son el corazón de una muestra preparada en la ciudad alemana, con el título: "Esplendor celeste. Rafael, Durero y Grünewald pintan a la Virgen".
La muestra ha sido inaugurada hace dos días y permanecerá abierta a los visitantes hasta el 8 de enero del 2012.
La "Virgen Sixtina" es desde hace dos siglos el más celebrado icono de la Madre de Dios en el mundo occidental, también fuera del espacio cristiano. Ha inspirado a músicos y escritores. Ha sido identificada con la visión salvífica que concluye el "Fausto" de Goethe. Vasilij Grossman ha titulado un genial relato suyo "La Virgen Sixtina".
Pero ambas Vírgenes de Rafael habían sido pintadas no como objeto de museo, sino como retablos. Y lo fueron durante todo su primer periodo de vida: una sobre el altar mayor de la basílica romana de Santa María en Araceli y luego de la iglesia de Santa Ana en Foligno, la otra sobre el altar mayor de la iglesia de San Sixto en Placencia.
Además de objeto de arte, la Madre de Jesús ha sido y es primariamente sujeto de culto. Es incomprensible al margen de la historia religiosa cristiana. Con Ella representada sobre el altar, la misa expresa en modo aún más elocuente lo que celebra y actualiza: el Verbo que se hace carne para la salvación del hombre y del mundo.
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Pero no están solamente las vetas artísticas de un Rafael en la inmensa iconografía mariana.
Están también las humildes Vírgenes de innumerables iglesias y santuarios de todo el mundo. Veneradas siglo tras siglo por infinitas batallones de fieles. Dispensadores de gracias a personas y ciudades: Como la reproducida arriba, venerada en una islita de nombre Barbana, en la laguna de Grado, no lejos de Venecia.
También para un centenar de estas Vírgenes "populares" ha sido dedicada una muestra, paralela a la de Dresde.
Lleva por título: "Llena de Gracia: las Vírgenes Coronadas de la Basílica Vaticana". Y tiene lugar en los Estados Unidos, en New Haven, en Connecticut, a pocos pasos de la prestigiosa Universidad de Yale, en el cuartel general de los Caballeros de Colón, que son también los promotores de la muestra.
La han preparado, desde Roma, Pietro Zander y Sara Magister. El primero, arqueólogo, dirige en el Vaticano la sección necrópolis y antigüedades clásicas de la "Fábrica" de San Pedro. La segunda, historiadora de arte y principal autora del catálogo de la muestra, ha estudiado a fondo, entre otras cosas, la actividad en campo artístico del Papa Julio II, precisamente el que comisionó a Rafael la "Virgen Sixtina".
La han preparado desde Roma porque es de aquí – de la basílica papal de San Pedro – que las Vírgenes expuestas en la muestra recibieron la "corona", aunque se encuentran dispersas en decenas de países de Europa y de las Américas.
Primera y única en su género, la muestra de New Haven permanecerá abierta al público, como la de Dresde, hasta el próximo 8 de enero. Luego de lo cual se trasladará a Washington y a continuación, quizá, a Italia.
Pero para saber más de dicha muestra, damos la palabra a uno que la ha visitado recientemente, el padre Robert Imbelli, sacerdote de la diócesis de Nueva York y profesor de teología en el Boston College, además de ser un fino entendedor del arte cristiano.