El atril, que exhibirá durante un año el Museo de la Ciudad, en el antiguo Palacio de los Capitanes Generales de La Habana, es una pieza de "notable antigüedad", "gran belleza" y que "usa elementos que son muy propios de nuestro universo (entorno)", pero "nunca ha sido investigada", dijo Leal.
Destacó que los responsables del Museo Etnológico Misionero del Vaticano, que prestaron a Cuba el atril con "carácter excepcional", "nos han pedido encarecidamente que lo investiguemos".
Leal dijo que es la primera vez que este objeto sale del Vaticano y será exhibido en Cuba en el marco de la visita del papa Benedicto XVI, en marzo.
Tallado a mano en madera en forma de concha -asociada a la iconografía cristiana-, el atril tiene incrustadas en su superficie finas tiras de hueso de pescado y de caparazón de tortuga carey, dispuestas con vistas a crear un efecto de claroscuro.
Fue usado por fray Bartolomé de Las Heras, capellán de Colón en su segundo viaje a América (1493-1996), en el que visitó varias islas del Caribe, incluida Cuba, y donado al Vaticano por una familia cubana en 1935. La Santa Sede lo considera "el más antiguo ejemplo de arte cristiano indígena del Nuevo Mundo".