«Me he quedado muy impresionado positivamente por la atmósfera de solidaridad que he descubierto: se debería escribir un libro sobre la profunda amistad entre estas personas, musulmanas y cristianas, que han vivido la guerra juntos. El hospital publica un pequeño periódico en Inglés y en árabe, cuyos artículos reflejan el deseo y la perspectiva de reconciliación», dice el vicario apostólico de Trípoli, después de una visita a la comunidad de Sirte. Estas declaraciones se producen en un contexto de inestabilidad, en la que el ejército y la policía aún no están establecidos y sobran armas y milicias de ex combatientes en el reciente conflicto bélico que acabó con el régimen de Gadafi.
«La situación en Trípoli es un poco más tranquila. Se observa un esfuerzo por parte de todos en vista de las próximas elecciones. También están regresando los expatriados y los miembros de las comunidades extranjeras que habían huido a causa de la guerra. Todo el mundo está aportando su contribución para construir la nueva Libia. Los servicios públicos funcionan, aunque no de una manera óptima. Hace unos días, por ejemplo, ha comenzado a funcionar la entrega de correo», añadió monseñor Martinelli en una entrevista de Fides.
«Por un lado hay un profundo sufrimiento de aquellos que, en el contexto de los recientes acontecimientos políticos, han perdido sus tierras. Por otro lado existe un camino de reconciliación que presenta aspectos prodigiosos», concluye el religioso.
En la línea de cerrar las heridas y buscar un futuro común en Libia, Abdul Malek, presidente de la organización pro derechos humanos Libia Watch e integrante de los "Hermanos Musulmanes" libios, ha declarado que «las elecciones serán fundamentales para dar vuelta la página y dotar a Libia de un parlamento y de un gobierno plenamente legítimos».