«En especial, os pido que oréis por el viaje apostólico a México y a Cuba, que realizaré a partir del viernes próximo. Encomendémoslo a la intercesión de la santísima Virgen María, tan amada y venerada en estos dos países que me dispongo a visitar».Así se dirigió Benedicto XVI a los fieles presentes en la plaza de San Pedro el domingo 18 de marzo,
invitándoles a brindar el apoyo de su oración por este importante viaje, el 23º fuera de los confines italianos desde el inicio del pontificado.
A los peregrinos de lengua española el Santo Padre también pidió el apoyo de sus oraciones para poder «confirmar en la fe a los cristianos de esas amadas naciones y de toda Latinoamérica», de modo que en esta visita pastoral «se cosechen abundantes frutos de vida cristiana y renovación eclesial, que contribuyan al auténtico progreso de esos pueblos».
El Papa visita México con ocasión de la celebración del bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos, mientras que su presencia en Cuba quiere rendir homenaje a la Virgen de la Caridad del Cobre, con ocasión del 400º aniversario del hallazgo de la imagen mariana, tan venerada y amada por el pueblo cubano.
Las cinco visitas de Juan Pablo II, de 1979 a 2002, ayudaron al pueblo mexicano a conservar la confianza en sus valores y a permanecer fiel. México aguarda del Papa Benedicto XVI una palabra de esperanza.
Mientras, «después de la visita de Juan Pablo II en 1998, con el famoso mensaje: que “Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba”, la situación de la Iglesia ha conocido pasos adelante hacia la libertad religiosa y se han reforzado el diálogo y la cooperación entre la Iglesia y el Estado». Estas son palabras del cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone —publicadas el 22 de marzo en «La Stampa» en una entrevista concedida a Andrea Tornielli—, quien continúa: «Existe una posibilidad concreta de formar a los candidatos al sacerdocio. El problema de la escuela y de las instituciones eclesiásticas todavía hay que afrontarlo y resolverlo, pero después de 14 años y tras las visitas de diversos exponentes de la Iglesia católica, no hay duda de que la actual visita del Papa Benedicto XVI ayudará al proceso de desarrollo hacia la democracia y abrirá nuevos espacios de presencia y de actividad». «No creo que la visita [papal] será instrumentalizada por el Gobierno —observa el cardenal Bertone—. Es más, creo que el Gobierno y el pueblo cubano realizarán el máximo esfuerzo para acoger al Santo Padre y manifestarle la estima y la confianza que merece el cabeza de la Iglesia católica».