Saber enfrentarse al sufrimiento, sin caer en la amargura quejumbrosa ni en la frialdad del estoicismo, constituye una de las tareas vitales más importantes, habida cuenta de que, de alguna u otra manera, toda existencia está entretejida con dolores y malos momentos.
Rafael Gómez Pérez explica, en este libro, la forma en que diversos personajes, escritores, pensadores y poetas –desde Job hasta Dostoievski– han visto este hecho trascendental de la vida humana, y de cómo sacar de él un valor positivo. Con algunos retazos biográficos, Gómez Pérez se dedica sobre todo a seleccionar y poner en su contexto fragmentos de las obras de estos autores que se refieren al sufrimiento.
Lo que propone Gómez Pérez es encontrar al sufrimiento un sentido, algo en lo que suelen fracasar también las ofertas espirituales orientales, tan del gusto de la mentalidad contemporánea. Porque el dolor, como parafrasea el autor al hilo de textos clásicos, puede ser para el hombre que sepa descubrirlo una forma de aprendizaje y, por eso mismo, una ocasión inmejorable para cambiar y mejorar como persona. También desde una perspectiva cristiana, el dolor y el sufrimiento son momentos para descubrir a Dios, y de ellos puede nacer una alegría serena y purificada.
De ahí que el sufrimiento no tenga que conllevar necesariamente tristeza, pero tampoco una alegría insustancial, algo propio del masoquismo. Aprovechar el sufrimiento, sabiendo de su carácter inevitable, es a lo que ayudan estas páginas, escritas no sólo para ser leídas, sino pensadas y meditadas.
Rialp.
Madrid (2012).
128 págs.
11 €.