Hace algún tiempo leí un artículo sobre la Nada. Sobre el tema ya habían escrito Parménides, Leucipo, Aristótles, Juan Scoto. También leí después algo sobre el concepto de Cero.
Concepto sobre el que romanos y griegos siempre se sintieron muy inseguros. Aunque ya los griegos idearon un círculo pequeño con una larga raya encima, para expresar sobre los papiros este concepto. Los romanos solían escribir nihil, que significa nada.
Rara vez en mi vida he pensado en la Nada. Es algo que no forma parte de nuestra vida. Aunque estuvimos en la Nada durante millones de años antes de existir. Escribiendo estas pensamientos he cerrado los ojos y he tratado de no pensar en nada, para tratar de imaginar la Nada. Resulta difícil, sí.
También trato de cerrar los ojos y de imaginar el universo antes del universo: oscuridad, silencio. Cuando me sumergo en las tinieblas del sueño al acostarme, es lo más parecido a experimentar el abrazo de ese vacío. Aunque incluso en esos abismos de negrura surgen los sueños.
Hoy he escrito estas líneas sobre este tema sin ningún propósito concreto. Pensando en alto. Pero, de verdad, que resulta escalofriante pensar lo cerca que estuvimos de no haber nacido nunca. Hemos sido sacados de la Nada, y pudimos haber seguido en la Nada para siempre.
Confío en que todos estos pensamientos no sean entendidos como un ataque a Queirugafausmasiá.
P. Fortea