Esto es un señor altar, un altar digno, un altar que refleja sacralidad. Es que no tenemos dinero, dirán algunos. Bueno, pues no gastéis el dinero en cosas baratas para llenar la iglesia. Gastad en una sola cosa y ya está.
Un buen altar y un buen sagrario. El resto de las paredes pueden estar desnudas. Si hace falta que no haya retablo, pero que haya un buen altar.Después, en el altar de la foto la disposición del crucifijo y de las velas también es perfecta.
Nunca he entendido lo de las dos velas a un lado del altar y la maceta de flores al otro. ¡Las velas simétricas! ¡Las velas simétricas! Y naturales. Las velas artificiales son falsas. Sí, lo repito: las velas artificiales no son velas. Y por tanto su simbolismo es cero. Y después no hay nada como un buen crucifijo sobre el centro del altar.
Un crucifijo gótico en medio de los cirios de un altar de piedra, es una de las cosas más bellas del mundo. Y quizá la más bella del mundo. Las viejecitas bordando florecitas en el mantel, deben ser totalmente proscritas. Los bordados, totalmente desaconsejables. Las frasecitas en colorines, prohibidísimas. En la sobriedad hay belleza. Las viudas han tomado al asalto los altares y los han decorado de un modo ultrafemenino. Hay que retornar a esos altares pétreos, románicos, que ofrecían una impresión de fortaleza.
Cirios gruesos, crucifijo románico, luz natural. Ay, como hecho de menos rezar ante los bellísimos altares de las tres parroquias que he tenido. Cada altar fue más bello que el anterior. Me daba tanta devoción arrodillarme ante él con la Eucaristía sobre él, y después sentarme a rezar el oficio divino.
P, Fortea.