¿Cómo está viviendo la población siria el conflicto?
Las noticias de Alepo son muy críticas. Está en curso una guerra civil. De hecho, hay un encuentro armado entre los rebeldes y el ejército de Assad. La gente está tratando de h
uir, tanto de Alepo como de Homs. Los que se quedan tienen muchas dificultades porque hacen falta los bienes de primera necesidad: agua y pan. Muchísimos han huido y tienen por delante un futuro verdaderamente trágico, porque en El Líbano, en Turquía y en Jordania, que es a donde se dirigen los sirios, no hay campos para prófugos. Se alojan en sitios improvisados. El problema es que el conflicto sirio parece haberse salido del control de los protagonistas locales, porque Siria se encuentra en un laberinto de alianzas y tejidos muy peligroso. La comunidad internacional está en contra del régimen de Assad porque es aliado de Irán. Turquía está en contra de Siria porque apoya a los kurdos. Arabia Saudita y Qatar se vieron involucrados en el conflicto porque tienen en la mira al aliado de Assad, Irán. En el territorio sirio se está combatiendo una serie de guerras y esto hace que sea complicado encontrar una solución en poco tiempo. Por ello, son los sirios los que han perdido la voz, porque la guerra se ha vuelto internacional. Este es un problema también para la Iglesia que ha pedido un diálogo intersirio y se encuentra en una posición difícil, entre el yunque y el martillo. Por una parte, no puede apoyar a Assad, aunque el dictador sirio haya garantizado una cierta libertad de culto y religiosa para las minorías y la calma por muchos años, pero no ha garantizado los derechos humanos para la población; por otra parte, existe el temor de sumarse a la rebelión porque entre sus filas hay fundamentalistas y grupos relacionados con los Hermanos Musulmanes y Al Qaeda, que ponen en gran riesgo la libertad religiosa del país.
A un año de la “Primavera árabe”, ¿los cristianos han vuelto a tener un peso en la sociedad?
Las revoluciones árabes han sido importantes para los cristianos que han levantado la cabeza, después de años de anonimato y de irrelevancia en la sociedad. Antes, se acontentaban con un poco de libertad y de su vida en guetos, limitándose a la vida social y lavorativa, y a la expresión del propio culto. Ahora, los cristianos se están interesando cada vez más por los problemas sociales, combaten para que haya más derechos individuales, de libertad y de opinión, para todos, para las mujeres.