Estados Unidos, 2012: disminuyen los sacerdotes exponencialmente y, al mismo tiempo, aumentan los di’aconos permanentes y los laicos comprometidos en las parroquias. En otras palabras, está cambiando la fisionomía del mundo católico y las consecuencias se perfilan imprevisibles. Pero las habrá, como indica la última parte de una investigación titulada “Modelos emergentes de liderazgo pastoral”, que llevó a cabo el Center for Applied Research in the Apostolate (Cara) de la Universidad de Georgetown. Se trata de una institución muy conocida en el mundo católico estadounidense, capaz de llevar a cabo cada año análisis e investigaciones estadísticas que después se envían a la Conferencia episcopal para que tomen decisiones y definan estrategias pastorales. Esta vez surgió uno de los problemas más profundos.
Primer paso: los sacerdotes disminuyen. Eran 58.632 en 1965; son 38.950 en 2012. Las ordenaciones sacerdotales desde 1980 se han mantenido alrededor de 400 cada año: pocas para compensar las defunciones y los abandonos. Serían necesarias por lo menos 700 para que sea estable el número de sacerdotes. «De cada 100 que dicen haber considerado seriamente el sacerdocio, solo 1 entra al seminario. Si fueran dos o tres de cada 100, se acabarían las preocupaciones por la falta de sacerdotes», indica el informe.
Segundo: aumentan los laicos comprometidos y los diáconos, respectivamente, 76 y 62 % más entre 1992 y 2010. Pero el compromiso está en manos de los blancos, por lo menos según las revelaciones, aunque aumenten también los porcentajes de latinos.
Tercero: ¿cuál es la Iglesia que conocen los laicos comprometidos? Este aspecto del informe está en cierto sentido «escondido» bajo otro dato muy revelador desde el punto de vista estadístico. La respuesta a la pregunta: ¿a cuál generación pertenecen los nuevos líderes comprometidos en las parroquias? La edad promedio es de 59 años y la mayoría (el 34%) pertenece a la llamada generación “pre-Concilio Vaticano II”, o sea que se trata de personas que nacieron antes de 1943. El 30 % se sitúa entre 1943 y 1960, el 24 % entre 1961 y 1981, y solo el 16 % se ubica a partir de 1982.
El estudio tomó en consideración a 532 personas comprometidas en 246 parroquias, elegidas de entre las 846 iniciales. Obviamente, hay áreas del país muy diferentes: por ejemplo en West New York, a pocos kilómetros de la “Big Apple”, el catolicismo vive una realidad completamente latina. Lo mismo sucede en otras zonas. Pero se trata solo del inicio de una transformación profunda del mundo del catolicismo en lso Estados Unidos. Serán los obispos los que tendrán que dar respuestas e identificar nuevas estrategias.
Por Fabrizio Mastrofini, Roma