“Que la Virgen María nos ayude a creer en Jesús, como san Pedro, y a ser siempre sinceros con Él y con todos”, rogó el Sucesor de Pedro, en la oración mariana dominical del Ángelus que rezó en Castel Gandolfo con los peregrinos.
Benedicto se inspiró en la liturgia que refiere que desde el momento que Jesús se proclamó Pan vivo bajado del cielo, muchos discípulos se volvieron atrás y no lo siguieron más. El Papa comentó que es una reacción que Jesús es conciente de haber provocado. Y afirmó que Judas se sintió traicionado por Jesús porque esperaba un Mesías vencedor, que guiara la revuelta contra los romanos. Se quedó porque era falso. La falsedad es la marca del diablo –dijo el Papa–.
“La revelación de Jesús permanece para ellos incomprensible, porque la entendieron en un sentido solo material, mientras en aquellas palabras estaba preanunciado el misterio pascual de Jesús…” explicó, para referirse inmediatamente a Pedro. Como en otros casos -ante la pregunta de Jesús a sus discípulos si también ellos se irán-, “es Pedro el que responde en nombre de los Doce: Señor, a quién iremos. Solo tu tienes palabras de vida eterna”. Pedro entiende porque tiene fe y porque tiene fe conoce. Si quisiéramos conocer sin creer no lo hubiera logrado. Y ¿qué cree y conoce?
Que Jesús es el Cristo Hijo de Dios, que Jesús es la misma vida eterna y en la carne y en la sangre nos da lo que él mismo es.