El neurólogo y estudioso de bioética Carlo Alberto Defanti ha escrito el libro Eugenetica: un tabù contemporaneo. Storia di un’idea controversa (Turín, Codice edizioni, 2012, 309 páginas) con el valiente intento de esclarecer una duda que existe
en nuestra sociedad y de la que a menudo intentamos desembarazarnos sin éxito, es decir, «si los horrores de la así llamada eutanasia nazi y después los de la Shoah han sido o no una de las posibles derivaciones de la eugenesia».
Precisamente, Defanti cree que para responder a esta pregunta es necesario volver al siglo XIX, al nacimiento de la eugenesia en la Inglaterra darwiniana y a la rápida difusión de esta nueva ciencia en los países occidentales, incluyendo a la Alemania nazi. No es la primera vez que Defanti afronta un aspecto importante de la reflexión bioética: la necesidad de la reflexión histórica para comprender mejor algunas cuestiones, como la eutanasia.
Reconstruir la historia de la eugenesia no es una empresa fácil, a pesar de que en los últimos decenios se han publicado muchos estudios sobre el tema, porque se ha tratado de una especie de moda científica, que luego a menudo se ha convertido en una práctica política. A su vez, esta se ha difundido con éxito en los países occidentales, creando un grupo de expertos, en general también hábiles divulgadores, que por
primera vez han implicado a la opinión pública en sus propuestas de mejora del género humano. Un grupo alabado, aunque después velozmente oculto tras la segunda guerra mundial, es decir, después de que la eugenesia se convirtiera en sinónimo de nazismo. Por tanto, demasiados protagonistas, y en parte olvidados. En cambio no era así, y en esto
Defanti tiene razón. Sin embargo, el neurólogo, en la reconstrucción de amplios pasajes del pensamiento de los eugenistas, quiere separarlo de la realización nazi y de este modo salvarlo, sin considerar a los propios eugenistas de una manera tan negativa, al menos en relación con la investigación científica del tiempo.
Además, la bibliografía de Defanti presenta vastas lagunas, especialmente en el tema de la aplicación de las ideas eugenésicas en Estados Unidos y en las democracias escandinavas. Por ejemplo, si hubiera leído los libros de Colla y Dotti sobre prácticas eugenésicas suecas, también habría visto cómo la socialdemocracia puede ejercer un bio-poder opresor y lesivo de la libertad personal sobre los débiles, especialmente sobre las mujeres solas y pobres: en efecto, son ellas y no los enfermos, las que han constituido más del 80 por ciento de las víctimas de la política de esterilización y del aborto eugenésico. Y se habría dado cuenta de que la motivación económica (es decir, las quejas sobre el coste de la asistencia a los enfermos) constituye la razón primera y más difundida de las prácticas eugenésicas practicadas por los Gobiernos democráticos.
Por tanto, la historia desmiente la certidumbre del autor de que en los regímenes democráticos no corremos peligro de eugenesia de tipo nazi. Pero, mientras la conclusión del libro, que querría disipar los temores que flotan en torno a un uso eugenésico de la ciencia de hoy en día, no parece para nada convincente, sigue siendo interesante y compartida la idea de Defanti de que para juzgar el presente debemos recordar el pasado, y en particular tener en cuenta el fantasma de la eugenesia nazi.
por Lucetta Scaraffia