Benedicto XVI parte hacia la República Libanesa la próxima semana con el objetivo de ayudar al país árabe a seguir siendo un «tesoro de experiencia de vida y de colaboración intercomunitaria e intercultural» tanto para el Oriente como para el Occidente y para consolar a las víctimas de la violencia, de la precariedad y de cualquier forma de desesperaci’on.
Es lo que se lee en el Misal del 24º viaje apostólico del Papa Ratzinger. El libreto, en francés y en árabe, fue publicado en el sitio de la Santa Sede.
Durante el encuentro de Benedicto XVI con los jóvenes en Bkerké, sede del Patriarcado maronita, el próximo 15 de septiembre, las oraciones se leerán en francés, árabe, griego, armenio e inglés.
En particular, los jóvenes rezarán para tener la fuerza y la valentía para fomentar la paz en el país, para permanecer en la propia tierra, para construir una sociedad en la que el hombre vea respedada la propia dignidad humana.
En la misa final del domingo 16 de septiembre, en cambio, los fieles rezarán por «un Medio Oriente reconciliado, por los gobernantes, para que trabajen por el bienestar y la cohesión social, por los obispos y patriarcas, para que sepan guiar a su rebaño con luz, fuerza y determinación, por los que sufren y por la unidad».
Todos esperan que la visita de Benedicto XVI a la República Libanesa ayude a la pacificación de toda la región, pero, sobre todo, es ese el deseo de los obispos maronitas que se reunieron ayer en Bkerk‚ en su acostumbrado encuentro de cada mes. Lo indica la Radio Vaticana, que también dice que los obispos maronitas invitaron a los fieles libaneses a recibir y acoger en masa al Papa para que este viaje apostólico «pueda asegurar una auténtica primavera para los cristianos y para los pueblos de la región».
Los religiosos también agradecen al presidente de la República, Michel Suleimane y a los comités organizadores por su labor y compromiso en el evento, y además aprobaron la actitud de «nuestros hermanos musulmanes, que dan la bienvenida al Santo Padre».