La guerra civil en Siria está teniendo un efecto terrible en el Líbano y la gente de Beirut espera que la visita del Papa Benedicto XVI pueda ayudar a que se reduzcan las tensiones en el país de los cedros, a que se detenga la guerra en Siria y a la difusión de la paz en todo el Medio Oriente.
«Viene en un momento muy importante de la historia de nuestro país y, así como la visita de Juan Pablo II en 1997 tuvo un enorme impacto en la gente de aquí y de toda la región, creo que lo mismo ocurrirá con la visita del Papa Benedicto XVI», dijo a Vatican Insider Issam Bishara, un católico melequita a un día del viaje apostólico.
Bishara es el director regional de la Pontificia Misión para Palestina, una agencia que ofrece una variada gama de asistencia no solo a los refugiados palestinos sino también a miles de desplazados de Irak y Siria, sin importar a cuál religión pertenezcan.
«Los musulmanes y los cristianos en Líbano creen que el Santo padre viene con un mensaje de paz, po rlo que le darán su bienvenida», dijo. Como sea, la población, así como las fuerzas políticas libanesas e incluso los servicios de seguridad, está dividida con respecto a la guerra en Siria, pero nadie quere que esta nación vuelva a caer en un nuevo conflicto, explicó.
También añadió que la guerra en Siria está teniendo efectos desastrozos en la economía de el Líbano, que ya estaba en dificultades antes de que empezara el conflicto. Hoy, el 28% de la población (4.1 millones de personas) viven por debajo del índice de pobreza (es decir, con menos de 3 dólares al día), según los datos de la Onu; por lo menos el 20% de la población no tiene empleo y la deuda nacional es 1.54% más grande que el producto interior bruto.
«Tenemos muchos desplazados aquí», dijo. Las Naciones Unidas creen que hay por lo menos 67,000 sirios refugiados en el Líbano, pero Bishara cree que se trata de un número mucho mayor, porque muchos de ellos no se registran. «Hay un flujo constante hacia afuera y hacia adentro de nuestra frontera con Siria cada día, y es muy difícil tener una idea exacta», añadió.
También notó que el gobierno y todas las fuerzas políticas (incluyendo Hezbollah) están listos para recibir calurosamente al Papa y esperan que esta visita pueda, de alguna manera, «contribuir a traer la paz» en la región, sobre todo en Siria.
El 12 de septiembre, dos días antes de la llegada del Papa, cristianos y musulmanes se reunieron en la Museum Plaza de Beirut con el nuncio papal, el arzobispo Gabriele Caccia, para demostrar que están unidos para recibirle.
La semana pasada, un grupo de cristianos sirios a favor de la oposición en Beirut entregó una carta en la nunciatura para el Papa; Chakib al Jabiri, un musulman comprometido y en contra del régimen del presidente Assad, dijo a Vatican Insider que lo que pretenden es que Benedicto XVI deje de hablar con un lenguaje vago sobre Siria y que exprese claramente su postura en contra del régimen sirio.
Fayez Bitap, un druso y vendedor de carne, dijo a Vatican Insider que da su bienvenida a Benedicto XVI, como hizo también con Juan Pablo II. «Cuando un hombre de Dios viene hace que el corazón de cada uno crezca». También expresó su preocupación sobre lo que está pasando en Siria, Egipto y Libia. Vio el asesinato del embajador estadounidense en Bengasi y dijo que «es una muy mala señal», y se preguntó si los que dirigen ahora Egipto y Libia son verdaderamente mejores que Gedafi o Mubarak. Dijo que espera que la visita del Papa «pueda ayudar a reducir la tensión».
El gobierno libanés hará todo lo posible para que la visita papal salga bien. Impuso fuertes medidas de seguridad y el sábado declaró un día de fiesta en honor del Papa. Toda la ciudad está decorada con banderas del Líbano y del Vaticano, y enormes cartelones con imágenes de Benedicto XVI.
Los obispos católicos pidieron que las campanas de las Iglesias pudieran doblar por todo el país cuando llegue el avión del Pontífice. También invitaron a la gente a poner velas blancas y amarillas en los balcones de sus casas el viernes por la noche para indicar su presencia y su cercanía con la población.