La lengua latina ha gozado siempre de una altísima consideración por parte de la Iglesia católica y de los Romanos Pontífices, quienes han promovido con asiduidad su conocimiento y difusión, habiendo hecho de ella su propia lengua, capaz de transmitir universalmente el mensaje del Evangelio, como lo afirmaba con autoridad la constitución apostólica “Veterum sapientia” de mi Predecesor, el beato Juan XXIII»: es el íncipit de la Carta apostólica escrita en forma de motu proprio con la cual el Papa Benedicto XVI instituye la Pontificia Academia de latinidad dependiente del Consejo pontificio para la cultura. Publicada oficialmente en «L'Osservatore Romano», la Carta ha sido firmada el 10 de noviembre.
Entrevistado por nuestro periódico, Ivano Dionigi, rector de la Universidad de Bolonia y presidente de la recién instituida Academia, ha dicho: «¿Por qué el latín? ¿Por qué el griego y los clásicos? Esencialmente por tres motivos. El primero es la conservación de los bienes culturales. Está en juego un destino cultural. Segundo: el griego y el latín nos ayudan a hablar bien. Tercero, los clásicos nos ayudan a pensar bien, es su legado más provechoso; al mismo tiempo son fundamento del presente y antagonistas del presente. Y no quiero insistir sobre el tema de las raíces de identidad porque son evidentes». A la pregunta sobre las prioridades en agenda, respondió: «Ante todo dos, la primera restablecer la obligatoriedad del latín en los seminarios y, en segundo lugar, crear puentes a todos los niveles: entre la investigación que se ocupa de tradición cristiana y también clásica y pagana, entre las universidades, en la divulgación a alto nivel. Debemos capitalizar de la mejor forma este gran patrimonio. Siempre serán necesarios mediadores culturales, un «pequeño rebaño» capaz de transmitir y traducir, levadura para todos los demás».
Nace así una institución que buscará aportar una linfa nueva al conocimiento de la lengua y de la cultura latinas que a lo largo de los siglos –como ha recordado Manlio Simonetti en un artículo comentario– ha registrado una decadencia progresiva.
11 de noviembre de 2012