Auguste Rodin celebraría hoy su 172º aniversario. Un genio de la escultura, uno de los padres del modernismo artístico, uno de los grandes impresionistas. Pero, ¿quién fue realmente Auguste Rodin?, ¿cómo fue su vida?, ¿qué hizo para que haya recreaciones de su gran obra El Pensador en todos los rincones del mundo?
Auguste Rodin dio un cambio radical de 180 grados a los cánones establecidos en la escultura y abrió las puertas de la modernidad gracias a su concepción del arte, compartida con algunos de sus contemporáneos como Monet, Renoir, Manet o Cézane, auténticos rebeldes contra el academicismo imperante. Auguste Rodin y sus compañeros se levantaron a finales del siglo XIX contra la voluntad subjetiva sobre la obra, dotando a sus creaciones de una intensa personalidad que las alejaban de cualquier representación mimética del modelo.
Auguste Rodin fue realmente una avanzadilla de su época, un hombre que rompió los cánones establecidos, al acabar con la visión frontal de las estatuas, duramente criticado y cuestionado por sus formas de producción. Inspirado en la obra de Miguel Ángel, Auguste Rodin desterró la visión única de las figuras, obligando al espectador a contemplar sus obras desde todos los puntos de vista.La controvertida vida del artista francés
Sin embargo, algunas de las controversias que rodearon a Auguste Rodin, en vez de perjudicarle, terminaron por beneficiarle. Rodin pronto adquirió fama de artista independiente y vanguardista, lo que contribuyó a que particulares e instituciones le hiciesen sus primeros grandes encargos. La puerta del infierno, Monumento a Balzac o Los burgueses de Calais no dejarán terreno para la duda en sus contemporáneos. Estaban ante el mejor escultor de la incipiente modernidad, perfecto heredero de la estela renacentista de Bernini y Miguel Ángel.
La pasión de Camille Claudel
Si la trayectoria artística de Auguste Rodin tuvo sus idas y venidas, con querellas por motivos técnicos y escándalos moralistas, su biografía personal tampoco tiene desperdicio. Auguste Rodin deja los estudios primarios a los 14 años para aprender a dibujar y empieza a trabajar como decorador y adornista, una tarea que compaginará con la de escultor hasta los 40 años. Auguste Rodin intenta entrar sin éxito en la escuela de Bellas Artes, y después de una crisis, por la muerte de su hermana, decide ingresar en una orden religiosa, que poco más tarde abandona.
Auguste Rodin conoce a Rose Beuret, una de sus primeras ayudantes, con la que vivirá hasta 1917, año de la muerte de ambos. A medida que su fama crece, Auguste Rodin amplía su producción y también su taller, en el que llegan a trabajar más de 50 operarios. La escultora Camille Claudel, hermana del poeta Paul Claudel, entra a formar parte del grupo de colaboradores en Meudon. Entre Auguste Rodin y la alumna nace una pasión que perturbará la vida del París más conservador y que dejará secuelas irreversibles en la parte socialmente más débil, la mujer.
El viejo Auguste Rodin mantendrá un idilio con la joven vigilando con recelo y temor su habilidad técnica con la escultura. La artista habría podido destacar por sí misma, pero entonces resultaba inconcebible que la discípula llegase a ser mejor que sumaestro. La relación no tuvo peor final para Camille, encerrada en un sanatorio psiquiátrico durante 30 años. Auguste Rodin, mientras tanto, conservará, sin problemas de conciencia, un aura de dignidad que, por otra parte, en plena transición secular, se le suponía a cualquier artista reconocido, siempre que fuese hombre.
Una extensa producción y la polémica de los calcos
La producción del taller era enorme, porque Auguste Rodin con su «ejército de operarios» multiplicó sus piezas, conservando sus moldes para luego reproducirlas a distintas escalas en bronce y mármol. Solo el Museo Rodin en París cuenta en la actualidad con alrededor de 5.000 yesos.
Poco antes de morir, Auguste Rodin legó al Estado francés todos sus derechos con lo que a partir de entonces no han dejado de repetirse los vaciados de sus piezas más emblemáticas. ¿Se podrían considerar estos calcos de la obra original como falsificaciones? El debate está abierto desde hace décadas, terciando en él desde Bénédite, el primer director del Museo Rodin, hasta especialistas como Rosalind Krauss, que ha dedicado páginas a lo que ella llama «la pluralidad irreducible, una condición que no se reduce a la unidad, a lo singular o único».
Pero bien se podría afi rmar que el primer instigador de las dudas entre lo verdadero y lo falso fue, con sus interesados «criterios de comercialización», el propio Auguste Rodin, contribuyendo a que figuras como El pensador llegarán a adornar, incluso, decorativos relojes de mesa, acercando incómodamente los límites de una obra de arte y un objeto Kirsch.
En este entorno propicio Auguste Rodin irrumpe con lo que llama su «escultura de verdad», rompe con los cánones clásicos y embiste con una transformación radical de su arte.
Imágenes : 1) El Pensador. Rodin hizo un primer modelo de la escultura en yeso en 1880. La primera escultura a gran escala se culminó en 1902, aunque no fue presentada en público hasta 1904.
2) Rodain en su taller.
3) La Danaide fue realizada por Rodin sobre 1885. 4) Conjunto escultórico realizado por Camille cuando se vio obligada a despedirse de RODIN. La mujer arrodillada y suplicante es la propia Camille, a quien le da la espalda el propio Rodin. Él es acompañado por un ángel parecido a una bruja. Es decir, Rose Beuret.