Un mundo abierto al diálogo sobre la cuestión de Dios. Así es como el presidente del Consejo pontificio para el diálogo interreligioso, el cardenal Jean-Louis Tauran, imagina el escenario que se presenta en este inicio de año. Y refuerza su impresión subrayando – en la entrevista concedida a nuestro periódico – la actualidad del debate entre cristianismo y secularismo, de lo que se hacen eco muchos libros y revistas internacionales.
De esta consideración parte el cardenal para confirmar la importancia del trabajo realizado por el dicasterio en el año recién concluido, deteniédose particularmente en los diversos aspectos del diálogo con el mundo musulmán. «Lamentablemente – apunta el purpurado al respecto – algunas minorías desviadas que instrumentalizan la religión para justificar el uso de la violencia, o buscan imponer a todos, sin distinción, la ley islámica incluso con la fuerza, constituyen un peligro no sólo para sus sociedades, sino también para el mundo entero, y ponen en dificultad el diálogo entre las religiones. Basta recordar, al respecto, el destino de algunas comunidades cristianas en países como Pakistán o Nigeria. Ninguno y ninguna causa pueden justificar tales excesos. Por desgracia, el peso del integrismo amenaza con hacer olvidar la dimensión religiosa y espiritual del islam».