A modo de encuesta informal y lógicamente sin valor alguno estadístico he hecho a varias personas de mi entorno --creyentes y no creyentes-- dos preguntas:
1ª) ¿Qué celebras en Navidad?
2ª) ¿Qué relación lógica encuentras entre el derroche de luz, energías, dinero, salud, etc y tal celebración?
Respuestas subliminales que más son sacacorchos de preñeces de mal humor que otra cosa:
--"Estoy hasta las narices de las navidades; huelgas para fastidiar a los sufridos currantes; 25 minutos esperando el autobús; no pasaba ni un solo taxi... Estaba helado hasta los huesos". No he seguido preguntando. Música de peteneras.
--"Es que no puede ser; estoy al límite; parece que tengo que hacer yo sola todo el trabajo antes de que llegue el día 24. Mi jefe dice que se tiene que reunir, que tiene que salir antes de tiempo porque tiene una comida especial... Y mientras yo pringando con todo el trabajo. Y luego llega a casa y ten preparado esto y lo otro, el fin de semana en el supermercado abarrotado de gente... "
--"No lo puedo aguantar. Esto es un despilfarro de la leche. ¿Nos hemos vuelto todos locos? Y no vayas en coche cuando tienes prisa: no hay sitio para aparcar, pendiente de ORA..."
--"Lo mismo que preguntaste en Semana Santa, como ya te lo dije en su día. Ahora celebro el nacimiento de Cristo" --"¿Y cómo lo celebras, si no vas a la Iglesia ese día?" --"Mira, déjame en paz: tengo que preparar la comida para toda la gente que viene..."
--"¡Pues que Cristo se hace presente entre nosotros!" --"¿Y crees que toda esa luminaria y esas comilonas y ese agobio tienen algo que ver con la paz que tal anuncio anuncia?" --"Mira, mira, allá todos esos. Yo vivo mi vida, yo no salgo de casa ni me agobio, yo voy a mi misa del gallo..."
Una reflexión que podría ser más explícita:
1º) En Navidad no se celebra nada de manera consciente.
2º) Para la gran masa social quizá más de las ciudades que de los pueblos, la Navidad/natalicio de Cristo es ya un pretexto para algo completamente distinto.
3º) Incluso muchos que van a la iglesia, parecen fingir una alegría postiza. "Otra misa más, algo distinta por los villancicos cursis de siempre, alguna que otra pandereta, más humo de incienso, un "belén" allí delante..."
4º) El poso de tradiciones seculares pesa enormemente en la sociedad. Es más, puede haber ediles --y es el caso de Madrid con sus anuncios/palabra-- que pretenden innovar o añadir elementos estéticos sacados de la manga que por mor de la costumbre otros continuarán o variarán. Variaciones sobre el mismo tema.
5º) Hay excesivo elemente competitivo en poner bonita la ciudad, cutre e inhabitable durante el año y "acogedora" durante unos días.
Superando el nivel fenomenológico en que las cuatro consideraciones anteriores inciden, profundicemos un poco.
1) No se puede prescindir ni ocultar el pasado cristiano que celebraba el natalicio de su fundador tanto "ad intra" como "ad extra", que imponía "velis-nolis" alegrías teñidas la mayor parte de ellas de infantilismo y ñoñería: "Ese precioso niño - yo me muero por él - sus ojitos me encantan - su boquita también". Soberbia poesía. Hoy apenas si perdura como impulso inercial. ¿Para qué cambiar fechas si éstas sirven, bien que con fines distintos?
2) La sociedad, ávida siempre de fiesta y jarana, encontraba en tales fechas un resquicio por donde derivar sus ansias festivas: "Ya que me dicen que debo estar alegre, lo estaré pase lo que pase". Se conoce la forma de celebrar "religiosamente" el nacimiento el día 24 por la noche y jocosas resultaban las celebraciones de maitines en el interior de los templos. Las monjas de la Encarnación y catedrales varias podrían exhumar de sus archivos qué tipo de composiciones musicales se estilaban para tales momentos. Algunos ya lo sabemos.
3) Hay un reto de y contra la naturaleza. El hombre intenta superar como sea la dura férula de la Naturaleza: si hace calor, aire acondicionado; si hace frío, calefacción; si hay oscuridad, lucernarias a cual más varipinta... Y precisamente en estas fechas la naturaleza parece que va a imponer su ruda regla. ¿Sí? Pues ahí está la luz del hombre imponiendo su día a la lóbrega y gélida noche.
4) La sociedad creyente no ha conseguido imponer a la sociedad civil por más tiempo el engaño de realidades que nunca fueron. Ésta, de manera sutil y velada, sacudiendo el polvo del credo de sus sandalias, ha caminado por las senda del olvido y del abandono. Y con el recurso de la preterición, le ha dicho al credo que han existido muchos dioses nacidos un 25 de diciembre, cuando el sol comienza su resurrección; que no hubo tales reyes magos; que no hubo un Herodes sanguinario; que si hablan de estrellas ahí está una, Sirio... La gente lo sabe y obra en consecuencia
Si la mayor parte de la sociedad no celebra "religiosamente" estas fiestas, ¿qué celebra entonces? Parece que estamos en un balancín donde la nada se columpia con la costumbre... hasta que éste se pare, si es que no se ha parado ya. Entonces, ¿qué queda? ¿La nada? ¿El movimiento compulsivo inercial?
¿Qué celebra, pues, el urbanita en este periodo? Respuesta: ¿a santo de qué estas preguntas?