En Medio Oriente, más de 25 millones de católicos sufren en condiciones de pobreza, son víctimas de las guerras y de las persecuciones. Es la cifra (impresionante) que reveló mons. John E. Kozar, secretario de Catholic Near East Welfare Association (Cnewa), el ente papal que se ocupa de ofrecer ayuda pastoral y humanitaria a las Iglesias y a las personas en general del Meido Oriente. La revelación llegó durante una conferencia que se llevó a cabo hace algunos días en la sede de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén.
«La mayor parte de las personas en Occidente solo conoce a la Iglesia Latina. Se sabe muy poco sobre el rico patrimonio y sobre las tradiciones de las Iglesias Católicas Orientales. En muchos casos, estas son las Iglesias más viejas y antiguas que componen a la Iglesia católica», explicó mons. Kozar. Egipto, Irak, Israel, Jordania, Líbano, Palestina y Siria albergan a muchos cristianos, y también hay muchos en la península árabe, en Irán y en Turquía. Hay algunos otros cristianos de rito oriental en lugares como Eritrea, Etiopía e India. Pero se trata de Iglesias con mucho «sufrimiento, porque se encuentran en áreas de enorme tensión, de guerra y de injusticia, con una serie de enormes dificultades. Y muchos de estos cristianos católicos huyeron de sus casas por las persecuciones, por la inestabilidad económica y por las convulsiones políticas».
Cnewa trata de ayudar a los cristianos que huyen de la persecución, de la miseria, de las injusticias y de los conflictos que caracterizan esta región del mundo. En Siria, por ejemplo, ofrece productos alimenticios de primera necesidad, ropa y un techo a los que se han visto obligados a dejar sus casas por la violencia de la guerra civil. En Gaza, Cnewa se encarga de reforzar el espíritu de la pequeña y atemorizada comunidad cristiana, ayudando a los religiosos que operan en la región. En Jordania, una tierra llena de refugiados de otros países como Irak o Siria, Cnewa trabaja en el campo de la solidaridad.
Issam Bishara, director regional para Líbano, Siria y Egipto, habló de un refugio al norte de Beirut, que se encuentra al lado de una colina y que da hacia el Mediterráneo; se trata de un campo para refugiados llamado Dbayeh. Es uno de los 12 campos de refugiados en la República Libanesa. Pero Dbayeh es único, pues alberga solo familias cristianas (alrededor de 4.200 personas en conjunto), y es el único campo de refugiados del país en donde se prohíbe introducir de armas de fuego.
«Desgraciadamente, las familias que viven en el campo de Dbayeh todavía viven en condiciones difíciles y pueden contar solo con las ayudas del exterior para sobrevivir. El gobierno nacional también tiene dificultades para ofreecer su ayuda, sobre todo en estos momentos, porque el país ha recibido alrededor de 160.000 nuevos refugiados que vienen de Siria», declaró Bishara.
Mientras la guerra continúa en el vecino país, cientos de miles de prófugos sirios han dejado sus viviendas y las ciudades. La mayor parte de ellos se han establecido en los campos de Turquía y de Jordania, mientras que las familias cristianas que han huido encuentran refugio en las ciudades costeras de Siria, en Marmarita y Safita, en las aldeas del “Valle Cristiano” y en algunas áreas de El Líbano. Cnewa creó un programa de emergencia para coordinar la ayuda de los católicos, sobre todo hacia las familais cristianas que no reciben ayudas de los benefactores internacionales, por la sencilla razón de que no vivien en los campos para refugiados. Bishara concluyó diciendo que «cada día, nuestros colaboradores (obispos, sacerdotes, monjas y voluntarios) deben recibir a nuevos prófugos de Siria y de Irak».
Desde Siria e Irak llegan a Karak, en el sur de Jordania, prófugos que necesitan asistencia médica. Sor Alessandra Fumagalli habló del trabajo que desempeña allí el Italian Hospital di Karak. En funciones desde 1939, se trata del único hospital cristiano de la zona. «Nuestro hospital fue uno de los primeros que ofreció curas médicas a los refugiados: primero eran palestinos, después iraquíes y, desde el año pasado, sirios. Los campos de prófugos se encuentran en el norte del país, por lo que los sirios que están en el norte del país (alrededor de 10.000) no pueden acceder fácilmente a la ayuda humanitaria o sanitaria». Las necesidades de esta actividad son enormes y los medios muy pocos. Por ello, Cnewa pide a todos una ayuda concreta para los cristianos del Medio Oriente. Para mayores informes, se puede enviar un mensaje a la dirección: cnewaitalia@cnewa.org.