Este año serán dos jóvenes libaneses los que escribirán las meditaciones para el Vía Crucis, que como todos los años el Papa presidirá en el Coliseo el Viernes Santo por la tarde. Dio el anuncio la Sala de Prensa Vaticana: se encargará –dice una nota– el cardenal Béchara Rai, pero se especifica que, bajo la guía del patriarca maronita, los textos deberán ser preparadops «por dos jóvenes libaneses y seguirán el esquema tradicional de las catorce estaciones». La nota también indica cuál fue el motivo por el que el Papa tomó esta decisión: «invitar a la Iglesia a tener presente en la oración al Medio Oriente, sus problemas y a las comunidades cristianas de aquellas tierras».
Esta es la primera vez que, desde que Pablo VI volvió a introducir este rito en 1964, los textos serán redactados por jóvenes. Y es significativo que suceda justamente este año, porque en julio se celebrará la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro. En este sentido, se puede ver una continuidad con la decisión del año pasado, porque se llevó a cabo el Encuentro Mundial de las Familias en Milán y los textos para el Vía Crucis fueron redactados por una pareja de esposos, Anna Maria y Danilo Zanzucchi. Pero, lo que sorprende de esta decisión es la nacionalidad de los jóvenes, a cuya patria el Papa peregrinó en septiembre del año pasado para promulgar la Exhortación Apostólica “Ecclesia in Medio Oriente”. Justamente el encuentro con los jóvenes frente al patriarcado maronita de Bkerké fue uno de los momentos más significativos de este viaje. Entre los que estaban presentes había muchos jóvenes cristianos de Siria, a quienes el Papa dijo: « Decid en vuestras casas, a vuestros familiares y amigos, que el Papa no os olvida. Decid en vuestro entorno que el Papa esta triste a causa de vuestros sufrimientos y lutos. Él no se olvida de Siria en sus oraciones y es una de sus preocupaciones. No se olvida de ninguno de los que sufren en Oriente Medio».
Así pues, es fácil imaginar que el eco de este Calvario estará presente en los textos que los dos jóvenes libaneses (aunque todavía no han sido elegidos) prepararán con el cardenal Béchara Rai. Líbano vive muy de cerca las luchas de Damasco, tanto por sus equilibrios políticos (tan frágiles) como por los cientos de miles de refugiados que han huido de la guerra y han sido acogidos en sus fronteras.
Además de evocar la tragedia de la guerra y del fundamentalismo, la decisión de confiar la redacción de los textos del Vía Crucis de este Año de la Fe a dos jóvenes de la República Libanesa, parece que también hay otro motivo importante: una manera para apostar por el desafío de la transmisión del centro del mensaje cristiano a una generación que está viviendo en Beirut el desafío de la secularización. No es una casualidad que, justamente en el discurso que el Papa pronució en Bkerké, hubiera invitado a los jóvenes libaneses a no elegir la vía de la fuga «en mundos paralelos como, entre otros, el de las drogas de cualquier tipo, o el de la tristeza de la pornografia».