«Hemos superado la mayor parte si no todos los problemas que nos impedían firmar el acuerdo». Son las palabras que usó el viceministro del Exterior del estado israelí, Daniel Ayalon, en una entrevista con el “Jerusalem Post” sobre los progresos en la relación con el Vaticano. Ayalon se dijo seguro de que el nuevo gobierno israelí «firmará dentro de poco» el acuerdo. No lo había hecho todavía porque no era apropiado que lo firmara un gobierno que iba a dejar el gobierno ante las elecciones de la semana pasada. El acuerdo, aseguró, representa «un paso verdadero en las relaciones entre Israel y la Santa Sede, y entre el pueblo judío y los católicos que viven en el mundo, con beneficios para ambas partes». Según las palabras del viceministro parece cierto que la tan esperada firma, después de 14 años de trabajos, llegará dentro de poco.
El comunicado oficial que dio a conocer esta mañana la Sala de Prensa vaticana, a pesar de tener un tono positivo, no se demuestra el mismo entusiasmo, por lo menos en cuanto a los tiempos. La comisión bilateral permanente de trabajo entre la Santa Sede y el estado de Israel se reunió ayer en Jerusalén en una sesión plenaria, «para continuar las negociaciones relacionadas con el artículo 10, párrafo 2, del Acuerdo Fundamental», explica el comunicado. Se trata, sustancialmente, de la vida, de las actividades y del régimen fiscal al que se someterá la Iglesia Católica. En el texto, que se estudiará hoy, no serán afrontadas cuestiones espinosas sobre el territorio: la posición del Vaticano en el este de Jerusalén y en los territorios ocupados sigue siendo la de siempre, y en las negociaciones han quedado fuera, a propósito, los problemas relacionados con las propiedades eclesiásticas que se encuentran en esa zona de la Ciudad Santa y en Cisjordania.
La reunión de ayer estuvo presidida por los dos líderes de ambas delegaciones: el viceministro Ayalon (Israel) y el subsecretario de la Secretaría de Estado, mons. Ettore Balestrero (Vaticano).
El comunicado de la Santa Sede afirma, como ha hecho siempre a lo largo de las negociaciones, que estas se llevaron a cabo en una «atmósfera cordial y constructiva». La Comisión «ha tomado nota de los progresos significativos que se han logrado y espera una rápida conclusión del acuerdo». Israel y el Vaticano acordaron «los pasos futuros y tendrán la próxima reunión plenaria en la Ciudad del Vaticano en junio de 2013». Con la esperanza de que en esa ocasión llegue finalmente la firma del acuerdo, que definirá el estatus de la Iglesia Católica en Israel y que debería resolver los problemas relacionados con más de 20 lugares santos en todo el país.
Con la entrada en vigor del acuerdo, las instituciones religiosas no tendrán que pagar impuestos, como las sinagogas y las mezquitas, aunque las propiedades que produzcan ganancias deberán hacerlo.