Se les ocurrió a las pocas horas de que Benedicto XVI comunicase su renuncia al Pontificado. Mientras que buena parte de la sociedad se dedicaba a juzgar la decisión del Santo Padre, consideraron que lo más importante era dar las gracias por el esfuerzo que había hecho y "ofrecerle nuestro cariño", explica uno de los promotores de esta iniciativa a Religión Confidencial.
El modelo de trabajo que se han propuesto no puede ser más sencillo. A través de una página web, una cuenta de twitter y un correo electrónico, cualquier persona que sienta la necesidad de dar las gracias a Benendicto XVI, de mostrarle su apoyo o de hacerle llegar el abrazo que se merece, solo tiene que grabarse unos segundos en vídeo y hacérselo llegar a los promotores. Ellos, a través de una empresa especializada en producción, montarán el que esperan que sea el aplauso más largo de la historia. El récord está en 80 minutos y quieren llegar a los 90.
En esta hora y media de aplausos cabrá de todo: aplausos individuales y en grupo, aplausos de famosos, minutos de aplausos de los que se vivieron en la JMJ, aplausos grabados con la última tecnología digital o con el teléfono que se tenga más a mano. Lo fundamental es que lleguen. Pero la iniciativa tiene que activarse ya porque todo tiene que estar listo para que el Papa se lleve este aplauso, a través de su cuenta de twitter, antes de las 20 horas del día 28 de febrero, cuando dejará de ser Benedicto XVI.