Fue uno de los últimos que han llegado a Roma. Pero comenzó inmediatamente a jugar la partida. El cardenal Béchara Boutros Raï, Patriarca de Antioquía de los Maronitas, distribuyó a todos los cardenales que participan en las Congregaciones generales un informe sobre la condición de los cristianos en Medio Oriente. “La Iglesia universal, y también el próximo Papa, no podrán olvidar nunca que el cristianismo tiene su origen en el medio oriente. Y tenemos que tener muy presente lo que está sucediendo entre las comunidades cristianas de la región. Es una prioridad que no puede ser desatendida”, indicó el purpurado libanés a Vatican Insider.
Beatitud, como líder de una Iglesia arraigada en Medio Oriente, ¿cuáles son las esperanzas particulares de los cristianos de la región con respecto al Cónclave?
Tal vez no todos tienen en mente lo que ha sucedido durante los últimos años. De Irak, después de Saddam, huyeron un millón y medio de cristianos. De Aleppo han huido por lo menos el 60 por ciento. En Homs ya no hay ni un solo cristiano. En Egipto, la Iglesia copta todavía tiene fuerza, pero con las nuevas leyes que se inspiran en la Sharia todo será mucho más difícil. Y también hay problemas en la Tierra Santa… Los cardenales, en el Cónclave, tendrán que tomar en cuenta estas cuestiones. Si solo hablamos de problemas internos de la Iglesia, corremos el peligro de “encerrarnos”. Por este motivo distribuí un informe sobre la condición actual de los cristianos en el Medio Oriente. Los cristianos están ahi desde hace 2 mil años. Han contribuido a conformar las civilizaciones y culturas locales. Han transmitido la medida de la moderación al Islam, el auténtico y moderano, no el de los radicales fundamentalistas que se forjaron por intereses económicos con las armas y el dinero de países tanto orientales como occidentales.
Usted, antes de venir a Roma para el Cónclave, estuvo en Moscú. ¿Qué fue lo que encontró allí?
Fui porque me invitó el Patriarca de Moscú, Kirill. Hablamos durante horas sobre los cristianos del Medio Oriente y sobre los espacios de colaboración a nivel cultural, religioso y social. También sobre la promoción de la unidad entre las Iglesias católica y ortodoxa en el Medio Oriente, por el bien de la religión, y también sobre el diálogo entre los cristianos y musulmanes. Admiré el florecimiento de la Iglesia ortodoxa rusa: crearon en todo el mundo 184 diócesis y en pocos años el Patriarca ha ordenado 60 obispos. Después me reuní con el presidente de la Duma, Sergej Naryshkin, y con sus consejeros. Hablamos sobre el conflicto de Siria y elogié la línea política rusa, que va en contra de la guerra y presiona para que se abra un canal para las negociaciones entre el régimen y la oposición. Es necesario que todos sepamos lo que está pasando en el Medio Oriente hoy, que no tiene nada que ver con la llegada de la democracia. Los intereses políticos de fuerzas extranjeras pretenden desestabilizar toda la región y fomentar conflictos inter-confesionales entre los musulmanes. Y cuando llega el caos, los cristianos se convierten en víctimas inocentes.
Usted es uno de los cuatro líderes de Iglesias católicas orientales que participará en el Cónclave. ¿Qué es lo que podrán aportar? ¿Uno de ustedes podría resultar elegido o hay obstáculos de carácter eclesiológico?
Con nuestra presencia, nosotros ofrecemos el testimonio de que la diversidad es una riqueza en la Iglesia. ¿Uno de nosotros será el próximo Papa? El papado es una vocación divina. El señor elige a la persona que Él quiere. En cuanto a los cardenales, deben estar unidos en la oració y en la concentración para identificar con el voto a la persona que quiere Dios.
¿Cómo recibirían a un Papa estadounidense los cristianos del medio Oriente?
Lo verían como Papa y se acabó. En el Medio Oriente los cristianos y los musulmanes tienen una veneración hacia la figura del Papa, sea quien sea. No existen las críticas hacia el Papa, sencillamente. El Papa es el Papa y no les importa si es estadounidense, español, italiano o lo que sea.