«La verdad sobre la renuncia de Benedicto XVI hay que ir a buscarla en el mensaje de Fátima», explicó a Vatican Insider Simone Venturini, biblista y profesor de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. El 17 de marzo será publicado su nuevo libro: “El libro secreto del Papa Ratzinger. El hombre que renunció al Papado” (Newton Compton).
Profesor, según su opinión, ¿por qué renunció Benedicto XVI?
En el libro trato de explicar profundamente el gesto de Benedicto XVI. Claro, analizo los hechos de estos últimos años, pero conduzco al lector poquito a poquito hacia la elevada visión profética que el Papa tiene de la historia de la Iglesia, cuyo destino está en manos de Dios y no del hombre. El motivo concreto, como sea, podría ser que el Papa advertía ya no tener esa energía física que le habría permitido afrontar con la fuerza adecuada los extraordinarios compromisos que se le presentaban.
¿Qué hay detrás de la renuncia de Benedicto XVI?
No creo que podamos en este momento tapar el sol con un dedo. Creo, de hecho, que el último año ha sido muy pesado para el Papa. Sobre todo el descubrimiento gradual de estar rodeado por un ambiente hostil, y no una familia como esperaba. Una estructura que no correspondía a su idea de Iglesia al servicio de Dios y de los hombres, y se dio cuenta al mismo tiempo de que ya no tenía la energía para llevar a cabo las reformas necesarias que habrían modificado su fisionomía.
¿Esta es la verdad?
Creo que es una lectura parcial y reductiva decir que el Papa huyó cuando se encontró frente a los lobos, porque el suyo fue un gesto libre y lleno de responsabilidad ante Dios y la historia. El gesto de Benedicto XVI no se puede comparar al de Celestino V ni al de Gregorio XII. No solo porque los tiempos son diferentes, sino, y sobre todo, porque la decisión del Papa fue libre y se la tomó teniendo en cuenta la percepción que tenía de sí mismo ante el momento histórico que estamos viviendo. De aquí surge la “normalidad” del gesto de Benedicto XVI, su serenidad y su calma; el Papa, como nunca antes, dijo claramente a todo el mundo y a toda la Iglesia que nosotros no somos los patrones de todo, sino Dios. No se trata de un cambio hacia el laicismo en el Papado, sino de un cambio teológico.
¿Por qué dice usted que la decisión de Benedicto XVI se inserta misteriosamente en el mensaje de Fátima?
Porque el lenguaje del Tercer secreto de Fátima es simbólico y porque fue el mismo Benedicto XVI el que dijo que el mensaje del Tercer secreto sigue siendo muy actual. En mi libro, al analizar los símbolos presentes en el texto del secreto, sostengo que el “Obispo vestido de blanco” representa los casos de Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI, y probablemente de su sucesor. Ninguno de los tres fue asesinado, pero los tres fueron atacados con ferocidad por la cultura relativista y materialista que a partir de la época de Pablo VI se difundió por el mundo, sobre todo en el Occidente. Estos ataques marcarán la progresiva y dura purificación de la Igelsia que la llevará a ser la llama luminosa y resplandeciente de la que habla el Apocalipsis.
¿Cuánto influyeron los escándalos de los “vatileaks” y el IOR sobre la decisión clamorosa de Benedicto XVI?
Probablemente hirieron mucho la sensibilidad humana del Papa y, por ello, jugaron indudablemente un papel en la decisión del Papa. Sin embargo, justamente en el último Ángelus (del 24 de febrero), Benedicto XVI dijo que estaba «respondiendo a una llamada de Dios» que nos vuelve a llevar al nivel providencial de Dios para la Iglesia de hoy. Lo que es seguro es que el sucesor de Benedicto XVI hereda una situación muy difícil y complicada, pero podrá seguramente situarse por encima de los escándalos y las luchas de poder para volver a dar a la Iglesia el rostro de esperanza y de amor que todo el mundo necesita hoy en día.
por Giacomo Galeazzi