La Oficina de prensa de la Santa Sede ha comunicado hoy que se han hecho algunos cambios en el escudo papal:
-La estrella que evoca a María ya no es de cinco puntas sino de ocho, en alusión a las bienaventuranzas.
-La flor de nardo que evoca a san José se ha redibujado para que parezca realmente una flor de nardo y no un racimo de uvas, como parecía antes.
-El lema episcopal «miserando atque eligendo» se ha inscripto en un pergamino, que lo resalta y completa visualmente el conjunto.
-Aunque el comunicado no lo señala, también se han mejorado las borlas del cordón rojo que une las llaves de Pedro.
El cambio evidentemente más importante de los que se realizó es el de la estrella. El comunicado no indica por qué se ha hecho; quizás le habrán sugerido al papa Francisco que la estrella de cinco puntas, a pesar de ser muy mariana, es también muy utilizada en el esoterismo, y no es lo mismo la proyección local que puede tener su escudo como obispo de Buenos Aires que como obispo de Roma.

A continuación el texto explicativo oficial de la Santa Sede sobre el escudo del papa Francisco:
En los rasgos, esenciales, el Papa Francisco ha decidido conservar su escudo anterior, elegido desde su consagración episcopal y caracterizado por una sencillez lineal.
Sobre el escudo, azul, se hallan los símbolos de la dignidad pontificia, iguales a los que deseó el predecesor, Benedicto XVI (mitra entre llaves de oro y plata, entrelazadas por un cordón rojo). En lo alto se refleja el emblema de la Orden de procedencia del Papa, la Compañía de Jesús: un sol radiante y llameante con las letras, en rojo, IHS, monograma de Cristo. Encima de la letra H se halla una cruz; en la punta, los tres clavos en negro.
En la parte inferior se contempla la estrella y la flor de nardo. La estrella, según la antigua tradición heráldica, simboliza a la Virgen María, Madre de Cristo y de la Iglesia; la flor de nardo indica a san José, patrono de la Iglesia universal. En la tradición iconográfica hispánica, en efecto, san José se representa con un ramo de nardo en la mano. Al incluir en su escudo estas imágenes el Papa desea expresar su especial devoción hacia la Virgen Santísima y san José.
El lema del Santo Padre Francisco procede de las Homilías de san Beda el Venerable, sacerdote (Hom. 21; CCL 122, 149-151), quien, comentando el episodio evangélico de la vocación de san Mateo, escribe: «Vidit ergo Iesus publicanum et quia miserando atque eligendo vidit, ait illi Sequere me (Vio Jesús a un publicano, y como le miró con sentimiento de amor y le eligió, le dijo: Sígueme)».
Esta homilía es un homenaje a la misericordia divina y se reproduce en la Liturgia de las Horas de la fiesta de san Mateo. Reviste un significado particular en la vida y en el itinerario espiritual del Papa. En efecto, en la fiesta de san Mateo del año 1953, el joven Jorge Bergoglio experimentó, a la edad de 17 años, de un modo del todo particular, la presencia amorosa de Dios en su vida. Después de una confesión, sintió su corazón tocado y advirtió la llegada de la misericordia de Dios, que, con mirada de tierno amor, le llamaba a la vida religiosa a ejemplo de san Ignacio de Loyola.
Una vez elegido obispo, monseñor Bergoglio, en recuerdo de tal acontecimiento, que marcó los inicios de su total consagración a Dios en Su Iglesia, decidió elegir, como lema y programa de vida, la expresión de san Beda «miserando atque eligendo», que también ha querido reproducir en su escudo pontificio.
A continuación reproducimos la forma anterior del escudo (la ligera variación de los colores puede deberse a las distintas calidades de archivo en al reproducción):
